El anuncio de los trámites para el derribo de uno de los históricos quioscos de Cala Llonga ha caído como un jarro de agua fría entre vecinos y empresarios de la zona, que consideran que estos establecimientos forman parte de la identidad de la playa y reclaman alternativas que permitan mantener su actividad.
La decisión llega después de que el Ayuntamiento de Santa Eulària informara de que iniciará los procedimientos administrativos necesarios para ejecutar la demolición de uno de los dos quioscos situados en dominio público marítimo-terrestre y sobre los que pesa una orden de derribo emitida por demarcación de Costas. Ambos establecimientos, de 75 metros cuadrados cada uno, tienen además sus concesiones administrativas finalizadas.
La noticia ha generado preocupación entre buena parte del tejido económico local. José Ramón, vecino de Cala Llonga y propietario del restaurante SOS desde hace casi cuatro décadas, asegura que la posible desaparición de los quioscos «nos ha sentado fatal en todo el barrio».
«Aunque se pueda pensar lo contrario, a los negocios que estamos cerca no nos va a favorecer. La misma gente que se toma algo en el kiosco después viene aquí a comer», explica. A su juicio, si el problema radica en las características de las construcciones, debería buscarse una fórmula para adaptarlas a la normativa. «Si los tienen que poner de madera en vez de cemento, pues adelante, pero que lo sigan llevando los de siempre como toda la vida», afirma.
Además del aspecto económico, destaca la función social que desempeñaban estos establecimientos. «Otra cosa importante es el ambiente que crean los kioscos en la playa. Desde que están cerrados la playa está apagada», lamenta.
Una opinión compartida por Samuel, vecino y hostelero de Cala Llonga, quien considera que los quioscos forman parte de la experiencia vacacional de quienes visitan la zona. «No nos renta para nada que los vayan a quitar. Los kioscos son una de las partes más importantes de las vacaciones de la gente, llevan aquí toda la vida y si la gente no los encuentra se va a marchar a otros sitios», sostiene. «Hemos crecido con ellos, dan ambiente y desde que están cerrados tenemos la sensación de que nos falta algo», añade.
La preocupación también alcanza a quienes trabajaron en estas instalaciones. Aurora, que estuvo empleada en el antiguo Kiosco Pedro hace dos temporadas, considera que la desaparición de ambos establecimientos supondría una pérdida para los usuarios de la playa.
«Es una pena que los vayan a derribar. Los kioscos siempre han dado mucha vida a la playa», señala. Además, recuerda que prestaban servicios más allá de la restauración. «Con el kiosco hay baños para la gente. Ahora apenas hay y eso es un problema para quienes vienen a la playa», apunta.
Desde la Asociación de Vecinos de Cala Llonga, su presidenta, Antònia, defiende que se trata de unas instalaciones de interés general. «El kiosco es fundamental para la playa. Una playa sin kiosco no tiene vida, es donde la gente se siente en familia. De hecho, hay gente que ha dejado de venir desde que están cerrados», asegura.
La representante vecinal sostiene que el Ayuntamiento está intentando evitar el peor escenario, pero considera que la interpretación de la normativa por parte de Costas resulta excesivamente restrictiva. «Es rocambolesco que una persona sentada en un despacho en Madrid tome decisiones sin conocer la realidad del lugar», critica.
La oposición vecinal al derribo también ha comenzado a trasladarse al ámbito ciudadano. Durante los últimos días, residentes y usuarios habituales de la playa han puesto en marcha una campaña de recogida de firmas para reclamar que se busquen alternativas que permitan conservar al menos uno de los quioscos. La iniciativa, difundida a través de internet, había reunido ya cerca de 500 apoyos durante la jornada de este viernes, reflejando el malestar existente entre una parte importante de la población de Cala Llonga ante la posible desaparición de unas instalaciones que consideran parte del patrimonio social y turístico de la cala. La campaña puede consultarse en Change.org. https://c.org/bfytvWhFqV.
El origen
Durante el pleno celebrado este pasado jueves, el equipo de gobierno explicó que el conflicto se remonta a una concesión administrativa otorgada en 1989. Según detalló el Consistorio, la renovación solicitada en 2007 recibió una respuesta desfavorable por parte de Costas en 2021, iniciándose desde entonces diversos recursos, alegaciones y nuevos intentos de regularización, incluidos los presentados tras el traspaso de competencias al Govern balear.
Mientras se mantiene esa batalla administrativa, el Ayuntamiento trabaja ya en el proyecto de demolición del quiosco situado más alejado del núcleo principal de la playa e intenta conservar el otro para usos públicos como almacén o aseos adaptados. Paralelamente, también estudia la posibilidad de instalar un quiosco temporal que permita seguir prestando servicio a los usuarios.
Una opción que los vecinos consideran insuficiente, aunque confían en que al menos permita conservar parte de un elemento que, para muchos, lleva décadas formando parte inseparable del paisaje y de la vida cotidiana de Cala Llonga.
Paralelamente, y mientras siguen abiertos varios frentes administrativos, el Ayuntamiento se ha visto obligado a comenzar la redacción del proyecto de demolición del quiosco situado en el margen derecho de la playa para cumplir con las exigencias de Costas. Al mismo tiempo, mantiene su intención de intentar preservar el otro establecimiento, planteando que pueda destinarse a servicios de utilidad pública como almacén municipal, apoyo al servicio de playas o aseos adaptados. También estudia la posibilidad de instalar en el futuro algún quiosco temporal y desmontable que permita seguir ofreciendo servicios a los usuarios de Cala Llonga, aunque esta opción tampoco está exenta de dificultades debido a las limitaciones normativas sobre la ubicación de este tipo de instalaciones en relación con otros negocios ya existentes.
Pero tiene souvenirs y hoteles q dejan scaar bebidas. Pq ellos dicen q no pero lo q he histo yo desde gente con bolsas llenando en botellas vaso a vaso del bar piscina salir con botella rellenada y los vasos en una bolsa o mochila. Ahh pero los hoteles ya quitaron hace tiempo el nombre del hotel o cadena de los vasos para evitsrmultas y asi no saber de donde vienen. Se organizan bien. Se entiende hoteles carísimos vendidos como a pie de playa y todo incluido.