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Turismo

Buen arranque de temporada turística en Ibiza y Formentera pese a la «incertidumbre» del sector

Las reservas de última hora se vuelven más populares que nunca, aseguran los hoteleros

Turistas paseando por el puerto de Ibiza. | Foto: Roberto Rossi

| Ibiza |

La temporada turística ha arrancado en Ibiza y Formentera con buenas sensaciones en el sector hotelero, aunque marcada por la incertidumbre internacional y una tendencia creciente a las reservas de última hora. Los datos de ocupación de la primera quincena de mayo arrojan un 66 % en las Pitiusas, tres puntos porcentuales por encima del mismo periodo de 2025, y las previsiones para el grueso del verano se mantienen optimistas.

Una Semana Santa que llegó en marzo, de manera temprana -quizás demasiado a vista del sector- incidió en el comportamiento de los viajeros. María Costa, vicepresidenta de la Federación Hotelera de Ibiza y Formentera, asegura que el clima inestable y la menor oferta de vuelos propiciaron estancias más cortas y un mayor volumen de reservas de última hora. Aun así, los establecimientos abiertos registraron ocupaciones del cien por cien en los días festivos y de entre el 70 y el 80 % en el resto de la semana. En ese periodo, detalla, unos 160 hoteles permanecían operativos en el archipiélago.

José Antonio Roselló, vicepresidente de la Confederación de Asociaciones Empresariales de Baleares (CAEB), ha señalado que la diversidad en las aperturas ha sido uno de los rasgos más característicos de este inicio de temporada. Mientras algunos establecimientos adelantaron su apertura a abril, otros optaron por la prudencia y esperaron a mayo. En ambos casos, ha destacado, la valoración ha sido positiva. «La sensación es buena», ha resumido, tras apuntar que en la reciente Asamblea de la Federación Hotelera esa percepción era ampliamente compartida entre los empresarios del sector.

Estancias más cortas

Alicia Reina, presidenta en Baleares de la Asociación Española de Directores de Hotel (AEDH), ha coincidido en ese diagnóstico. Ha señalado que los niveles de ocupación de estos primeros meses son muy similares a los de la temporada anterior, lo que interpreta como una señal de que el interés por el destino sigue siendo sólido. Ha destacado, además, una tendencia que considera cada vez más consolidada: las estancias se acortan y se concentran en periodos de tres o cuatro días, especialmente en fines de semana, lo que genera ocupaciones muy elevadas en determinados momentos y una mayor irregularidad entre semana. «Es algo a lo que las empresas turísticas nos estamos adaptando», ha apuntado.

«Ibiza y Formentera no pueden ni deben competir por precio con otros destinos»

En materia de gasto, el sector apunta a una evolución positiva, aunque con matices. Costa ha señalado que el mes de abril ha mantenido una dinámica similar a la del año anterior, a la espera de los datos definitivos de mayo. Roselló ha subrayado que el inicio de temporada no ha venido acompañado de bajadas de precios para sostener la ocupación, lo que considera una señal de salud del destino. Reina ha introducido una lectura más crítica: lo relevante no es solo que aumente el gasto, sino que ese incremento sea capaz de absorber los fuertes incrementos de costes que vienen soportando las empresas en los últimos años, entre ellos salarios, energía, suministros y costes operativos en general. «Ibiza y Formentera no pueden ni deben competir por precio con otros destinos», ha afirmado. «Nuestra fortaleza está en la calidad, la singularidad y la experiencia que ofrecemos».

En ese sentido, Reina ha reclamado un esfuerzo conjunto entre el sector privado y las administraciones públicas para mejorar la experiencia global del destino. Ha recordado que el turista no distingue entre competencias públicas o privadas, y que lo que valora es el conjunto: desde la oferta hotelera hasta las infraestructuras, la movilidad, la limpieza o la seguridad. «El viajero tiene que sentir que recibe, como mínimo, aquello que está pagando», ha señalado.

Optimismo

Las expectativas, en líneas generales, se han cumplido. Los tres portavoces han coincidido en esa valoración, aunque con la advertencia de que mayo no es el mes que marca el resultado económico de la temporada en las Pitiusas. «El grueso de la actividad y de la rentabilidad sigue concentrándose en julio, agosto y buena parte de septiembre», ha recordado Reina, apelando a la prudencia a la hora de sacar conclusiones. Costa, por su parte, ha apuntado que la primera quincena de mayo muestra una tendencia positiva en todos los municipios, con la excepción del norte de la isla y Formentera, donde los datos han quedado ligeramente por debajo de los del año pasado, aunque sin que ello suponga una diferencia significativa.

De cara a junio y al grueso de la temporada, las perspectivas son optimistas. Costa ha señalado que la tendencia apunta a una temporada similar o incluso algo superior a la de 2025. Reina ha apuntado que los principales mercados emisores continúan mostrando interés por el destino y que la conectividad aérea sigue siendo buena, y ha recordado que los meses centrales del verano son determinantes para la rentabilidad de muchas empresas. Roselló ha empleado una imagen más amplia: «La línea de fondo que está siguiendo la dinámica del turismo en Ibiza y Formentera es realmente buena», ha afirmado, advirtiendo que solo un deterioro severo de la situación internacional podría alterar ese escenario.

Reservas de última hora

Precisamente la incertidumbre global ha sido el factor que más ha influido en el patrón de reservas esta temporada. Los tres representantes del sector han coincidido en que las reservas de última hora han aumentado respecto a años anteriores. Roselló ha explicado que los sistemas de inteligencia turística detectaron al inicio de la temporada un volumen elevado de consultas sobre Ibiza que no se traducía inmediatamente en reservas confirmadas. «Hay más reservas de última hora, pero se acaba reservando», ha resumido. Reina no ha interpretado ese fenómeno como una señal de debilidad en la demanda, sino como un cambio de comportamiento del consumidor: «El viajero dispone de más información, compara más opciones y busca una mayor flexibilidad antes de tomar una decisión definitiva».

El conflicto internacional, con la tensión geopolítica como telón de fondo, ha aparecido en las valoraciones como una variable a vigilar, aunque con lecturas que apuntan hacia un efecto neto positivo para el destino. Costa ha destacado que Baleares se ha ido consolidando como destino seguro para el turismo europeo, lo que habría favorecido la anticipación de reservas para julio y agosto. Roselló ha coincidido en esa lectura, aunque con cautela: «Aparentemente, esto puede beneficiar a España en general y, por tanto, también a nosotros, pero tenemos que esperar y ver».

El sector mira, pues, al verano con confianza. La ocupación avanza a buen ritmo, el gasto se mantiene sin señales de deterioro y los principales mercados emisores siguen apostando por las Pitiusas. El reto, como ha subrayado Reina, no es crecer indefinidamente en número de visitantes, sino avanzar en calidad, sostenibilidad, rentabilidad y excelencia. La única sombra en el horizonte sigue siendo la que nadie puede controlar: esa perturbación imprevista que podría alterar un escenario que, por ahora, invita al optimismo.

1 comentario

user Puff | Hace 3 horas

,,incertidumbre?? ,,al sector turístico le viene de maravilla que en otra parte del mundo existan personas muriendo, únicamente por la avaricia del gobernante...fin

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