El obispo de Ibiza y Formentera, Vicente Ribas, ha trasladado a la presidenta del Govern, Marga Prohens, su preocupación por la situación migratoria en las Pitiusas tras la llegada de alrededor de 220 personas en situación irregular durante el pasado fin de semana.
Así lo ha asegurado tras su reunión con la presidenta en el Consolat del Mar, donde la presidenta también ha mantenido un encuentro con el obispo de Menorca, Gerard Villalonga.
Ribas ha transmitido a la presidenta la «grave situación» de las Pitiusas frente a la inmigración. Asimismo, ha asegurado que también se han tratado temas como la colaboración institucional en materia de patrimonio, con especial referencia a las actuaciones en la catedral de Eivissa.
En materia educativa, ha valorado la concertación de la escuela de Formentera, que ha calificado como «motivo de alegría» al permitir, según ha dicho, que las familias puedan ejercer el derecho de elección de centro educativo.
Por su parte, Villalonga ha calificado de «muy cordial» la reunión mantenida con Prohens y ha señalado que durante el encuentro se ha abordado la relación y la colaboración entre la Iglesia y la administración autonómica en ámbitos como la acción social, la inmigración, el patrimonio histórico-artístico, la educación y la familia.
Así, ha asegurado que no ha acudido a la reunión a plantear demandas económicas, sino a mantener un diálogo institucional, y ha valorado positivamente la sintonía con la presidenta.
Visita del Papa
Por otra parte, el obispo menorquín ha destacado la próxima visita del papa León XIV a España como un «revulsivo» para la espiritualidad y un impulso para la juventud.
Asimismo, ha recordado que el viaje pontificio contará con la participación de obispos, jóvenes y laicos en distintos actos organizados en el país, y ha subrayado que supondrá «un aire fresco» frente a las rutinas habituales.
Por otra parte, Ribas ha explicado que, desde Ibiza y Formentera, acudirá un grupo de más de 50 personas para participar en los actos previstos con motivo de la visita, principalmente en Madrid, aunque ha señalado que ha habido «dificultades logísticas» por la alta demanda y los costes de desplazamiento.