El Consell d’Eivissa ha intensificado durante los primeros días de junio el despliegue de los dispositivos de control destinados a garantizar el cumplimiento de la regulación de entrada y circulación de vehículos en la isla, una normativa que por segundo año se ha empezado a aplicar el 1 de junio y que permanecerá activa hasta el próximo 30 de septiembre.
La institución insular ha dado un paso más en la implantación de esta medida mediante la puesta en funcionamiento de un sistema tecnológico basado en cámaras de lectura de matrículas, cuyo objetivo es verificar que los vehículos que acceden a Ibiza disponen de la correspondiente autorización para circular durante el periodo de regulación.
Actualmente, el Consell dispone de dos cámaras de lectura de matrículas instaladas en el puerto de Ibiza, el punto de entrada de vehículos a la isla. Estos dispositivos permiten comprobar en tiempo real la identificación de los vehículos que desembarcan y contrastar sus datos con el sistema de autorizaciones establecido por la normativa.
Sin embargo, el operativo previsto para esta temporada irá mucho más allá. El Consell ha anunciado que continuará reforzando progresivamente la red de control mediante la incorporación de una treintena de nuevas cámaras de lectura de matrículas que saldrán próximamente a licitación y que permitirán ampliar la vigilancia en los principales puntos de tránsito de la isla.
A este sistema de cámaras fijas se suman también cámaras móviles, que podrán ser desplazadas de manera puntual a aquellas zonas donde se detecten mayores problemas de congestión circulatoria o una elevada concentración de vehículos. Esta flexibilidad permitirá a los servicios de inspección adaptar los controles a las necesidades de cada momento y reforzar la vigilancia en los puntos más sensibles de la red viaria insular.
Además, la institución insular trabaja de forma coordinada con los cinco ayuntamientos de Ibiza para integrar en el sistema de control las cámaras de lectura de matrículas ya existentes en diferentes municipios. Entre ellas destacan las instaladas por el Ayuntamiento de Sant Josep en el entorno del aeropuerto de Ibiza, una infraestructura considerada estratégica debido al elevado volumen de tráfico que registra durante la temporada turística.
El despliegue de estos dispositivos se enmarca dentro de la aplicación de la Ley de regulación de vehículos en Ibiza, una normativa impulsada por el Consell d’Eivissa con el objetivo de reducir la saturación de las carreteras durante los meses de mayor afluencia turística, mejorar la movilidad y avanzar hacia un modelo de transporte más sostenible y compatible con la capacidad de carga de la isla.
Menos cupo
Este verano supone el segundo año de aplicación efectiva de la limitación de vehículos. Tras los resultados obtenidos durante la primera temporada de funcionamiento, el Consell ha decidido endurecer las restricciones reduciendo el número máximo de vehículos autorizados respecto al año anterior. Según los datos aprobados para 2026, el cupo diario máximo de vehículos no residentes se sitúa en 17.668 vehículos, aproximadamente 2.500 menos que durante el verano de 2025.
Del total autorizado, 14.000 vehículos corresponden a las empresas de alquiler de coches, mientras que 3.548 plazas están reservadas para turistas que quieran acceder a la isla con su propio vehículo. Además, se mantiene un cupo específico de 120 autorizaciones para residentes de Formentera.
Desde el Consell defienden que la medida no pretende limitar la llegada de visitantes, sino ordenar la movilidad y reducir la presión que soporta la red viaria durante los meses de máxima actividad turística.
"El Consell de Ibiza encara el segundo verano de la limitación de vehículos con un despliegue de control que incluye cuatro cámaras y seis inspectores. Por ahora la institución insular ha puesto en pausa el plan más ambicioso que había anunciado meses atrás. En febrero, prometió instalar decenas de cámaras por toda la isla para automatizar la vigilancia; a comienzos de junio, con la regulación ya en vigor, el dispositivo se reduce a dos cámaras fijas en el puerto, dos móviles y seis inspectores de transporte, según ha precisado el propio Consell" Para este cometido era el anuncio a bombo y platillo de 6 inspectores contra el intruismo? Otro chiringuito Y otro fiasco de Mariano, que no sólo todo lo que le rodea es un despropósito, que además los costes millonarios no se rentabilizan.