Delegado en las Pitiusas del Colegio de los Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Baleares, y miembro de la Cámara de Comercio, Zenón Helguera (Ibiza, 1975) preside desde mayo la Asociación de Inmobiliarias de la Pimeef. Tiene claro que esta organización ha de cumplir una función social y defiende la necesidad de que los profesionales del sector sean considerados referentes en un mundo, el de la vivienda, cada vez más complicado. «No es registro, catastro, dinero, metros cuadrados», asegura. Y es que todo lo relacionado con el mundo inmobiliario se ha tornado demasiado complejo en los últimos años.
—Es el nuevo presidente de la Asociación de Inmobiliarias de la Pimeef. ¿Cómo afronta el reto?
—Mi inmobiliaria está abierta desde 1980. Mi padre y el padre de mi socio eran socios ya. Toda mi vida ha estado vinculada a la inmobiliaria. Me he metido naturalmente (risas). Cuando Ricardo Fernández anunció que ya no quería seguir, dado que yo me había postulado en la legislatura anterior, salió mi nombre como principal baza.
—¿Cambiará la dinámica de la asociación ahora?
—Esto es una asociación empresarial y las novedades que yo pueda aportar siempre serán sugerencias, nunca imposiciones. Estamos intentando perfeccionar un poco más el modelo de colaboración entre las asociaciones. Intentamos enfocarnos más en la inversión que hacemos en redes sociales. También en el foco que conlleva trabajar con no profesionales en lo que puede ser la inversión más importante en la vida de una persona, que es la vivienda. La gente compra y vende casas sin tener muchas veces información. En muchas ocasiones, el desconocimiento sobre lo que está comprando provoca muchos malestares y problemas legales.
—¿De qué tipo?
—Por ejemplo, gente que no está informado de que parte de la vivienda se ha construido sin licencias. A ver, no podemos cambiar la realidad urbanística de la vivienda por lo que hay que informar de forma totalmente transparente. En Baleares y en Ibiza las leyes urbanísticas han ido variando de una manera a otra a lo largo de décadas. Hoy en día tenemos un maremagnum de información y hay que saber situar cada movimiento cronológicamente para saber hasta qué punto es legal, hasta qué punto es problemático y hasta qué punto no lo es.
—La gente no se plantea estas cosas.
—Es mucho más complicado de lo que se piensa. No es registro, catastro, dinero, metros cuadrados. Yo pongo el foco en que es la inversión más importante que hace una familia en su trayectoria. Y nos vamos a atar con un banco o con una situación económica durante 20 o 30 años. Necesitamos saber qué es lo que estamos comprando. Lo que yo quiero es transmitir desde la asociación a los ciudadanos lo importante que es que trabajen con profesionales cualificados.
—¿Cuál es la situación de las inmobiliarias en Ibiza y Formentera?
—Hay una disminución notable de la cantidad de ventas que se hacen. Sin embargo, los datos indican que el volumen económico ha aumentado. Esto se debe al incremento tan fuerte de los precios de los últimos años. Por otro lado, hay mucho intrusismo. Muchas inmobiliarias se encuentran con gente no profesional que está quebrando ventas de una manera no adecuada. Esto nos provoca daño, sin duda. Igual que el daño que puede provocar un taxi pirata a un taxi legal. Además, vemos una disminución de la cantidad de ventas. Hay menos gente que pueda comprar un apartamento de 500.000 o 300.000.
—Sorprende que ante una inversión tan fuerte alguien pueda fiarse de una persona que no tiene detrás una empresa que lo respalde.
—A mí también. Hace años salió una encuesta que decía que los españoles gastamos más tiempo en buscar la TV que vamos a comprar que en buscar el banco con el que nos vamos a hipotecar. Y al banco con el que nos vamos a hipotecar le damos las gracias por darnos la hipoteca cuando ni hemos comparado con otras opciones. Hay esa mentalidad y hay una serie de desconocimientos por parte del comprador que, en parte, es responsabilidad nuestra.
—¿Por qué?
—Porque es responsabilidad de la inmobiliaria el intentar orientar a ese cliente. El agente inmobiliario profesional no va a poder inventarse la realidad legal y urbanística de la casa. Pero sí que ha de ser totalmente transparente e intentar guiar al cliente para encontrar la mejor manera. Por ejemplo, se puede pactar un precio más ajustado. Pero es que nos encontramos situaciones como enviar a un cliente a hacer una tasación a un banco y que el banco le venda una vivienda. Tenemos empresas de banca que tienen sus bolsas inmobiliarias y que dan hasta el 110% de la hipoteca.
«La oferta es cada vez más complicada de encontrar»
—¿Tienen ustedes problemas para encontrar trabajadores por la falta de vivienda?
—Sí, claro. Pero lo vemos más con las empresas a las que contratas para reformas. Ves que no tienen personal por este motivo.
—En su último informe, el Colegio de APIs constata que en Ibiza y Formentera las ventas de viviendas siguen experimentado crecimientos muy fuertes. Algo que no pasa ni en Mallorca ni en Menorca.
—Menorca está subiendo y creo que lo seguirá haciendo. Es un destino muy bonito donde hay un territorio finito y unas normas urbanísticas complicadas. Pero, al haber una oferta contenida y mucha demanda, seguirá subiendo. Mallorca es mucho más grande y hay una disparidad de precio/metro cuadrada muy elevada. En Ibiza, la oferta es cada vez más complicada de encontrar. Y los precios hacen que la demanda esté más contenida.
—En algunos puntos de España se empieza a detectar un frenazo de compraventas. ¿Cuál es la previsión en las Pitiusas?
—Cuando miramos los datos de precios y tendencias, cuanto más amplio es el rango de espacio/tiempo, más nos damos cuenta de la tendencia general pero menos vamos a ver los signos. Si nosotros le hacemos un zoom microscópico a nuestro último trimestre, aunque no es significativo, vemos que los precios empiezan a estar planos. Esto podría ser un signo de que la escalada de precios ha empezado a frenar. Si miramos los portales, vemos que en algunas propiedades hay pequeñas bajadas de precio para ser más apetecibles. Podemos estar en un momento en el que hay contención de precios o una parada de la subida.
—En lo que al alquiler se refiere, la situación es de paralización total.
—Directamente, no hay oferta. Hablar de un mercado cuando no hay oferta es hablar de una demanda insaciable e imposible de saciar. Ahora estamos a punto de presenciar el decreto ómnibus del Govern para dar prioridad absoluta a aquellas promociones que vayan destinadas a vivienda a precio limitado. Pero es que en construcciones y urbanismo hablamos de años. No obstante, esperemos que se le empiece a dar un poco de aire a esta situación.
«’Lloguer Segur’ es una medida fantástica y seguimos pudiendo acogernos a ella»
—Lloguer Segur es una vía con una protección prácticamente absoluta del propietario. Es imposible dar más seguridad. Sin embargo, en su primera fase ha fracasado en Ibiza y Formentera.
—Cierto. El Govern es el que te va a pagar y se hará cargo de todos los problemas. E, incluso, el propietario puede participar en el proceso de selección del inquilino. Pero hay un gran desconocimiento. A ver, el programa sigue siendo presente, no es pasado. Pero hay cambios. Ahora, por ejemplo, el Govern propone rebajas a propietarios sancionados por alquiler turístico ilegal que accedan a alquilar a través de Lloguer Segur. De esta manera, está consiguiendo que una vivienda que estaba cometiendo una infracción y buscando una rentabilidad máxima e inmediata, pase al alquiler residencial.
—Pero, ¿cuál ha sido el problema de este programa?
—Creo que el desconocimiento de los propietarios. Tenemos poca confianza en las administraciones en general. Y nos rechina que nos metan a un okupa que no pague el alquiler o que nos metan a una persona problemática. El propietario ha de entender que Lloguer Segur está destinado a personas que ganan hasta 60.000 euros anuales. No son personas en exclusión ni con problemas graves. Pero hay este miedo hacia el inquilino aunque el propietario sepa que le van a pagar el alquiler. Por eso yo destaco que el propietario participará en el proceso de selección. Es una medida fantástica y podemos seguir acogiéndonos a ella. Tenemos que transmitir a los propietarios hasta qué punto esta medida les favorece en todos los aspectos. No van a convertir su vivienda en una VPO.
—Para todos los gobiernos la vivienda protegida ha sido lo último. Pero ahora corren para dar vivienda a unos inquilinos que no tienen dónde vivir porque hay un miedo por parte de los propietarios que antes no existían.
—En España, la situación de la vivienda es gravísima. Todos los gobiernos han ido aplazando la solución. El problema antes era controlable pero ahora es una bola enorme. Los países europeos sanos en esta materia tienen hasta una bolsa de reserva. Desde 2007 hemos dejado de hacer VPO. El 90% de los residentes en VPO son personas normales, que trabajan y que están perfectamente integradas. Pero la gente asocia VPO a un perfil problemático. Lloguer Segur es una muy buena opción pero se ha activado en un momento en el que la gente está aterrorizada porque la okupación es una violación de todos tus derechos que puede durar años.
—Se han retirado más de 3.000 anuncios de AirBnb y Booking pero parece que esas viviendas no se han trasladado al mercado residencial.
—Algunas lo habrán hecho poco a poco. Otra parte estará haciendo alquiler de temporada buscando una rentabilidad. No olvidemos que el que tenía la vivienda en AirBnb o Booking es un pequeño inversor que busca sacar el máximo partido a su vivienda.
—¿Qué le parece el tope a los alquileres?
—Se hizo en otras ciudades como París y en todos los casos lo que ha pasado es que han salido más viviendas del mercado. Regular esto puede provocar un efecto además de economía sumergida e ingresos no declarados. A mí me parece contraproducente por eso, por el efecto contrario. En Barcelona, lo primero que sucedió es que salieron propiedades del mercado. De todos modos, si la Constitución dice que todos tenemos derecho a una vivienda digna, ¿por qué los gobiernos no hacen nada?
—Son decisiones políticas las que nos han llevado a esta situación.
—Por supuesto. Pero tenga en cuenta una cosa: la política bien llevada puede no gustar a todo el mundo. Nuestro sistema está vendido a cuatro años vista. El político ha de hacer para que en cuatro años le vuelvan a votar. No lo que es bueno para el país a largo plazo. Me meto en terreno más farragoso. Se hizo una ampliación del Turia para proteger a las viviendas de Valencia de las inundaciones. Esto ha salvado a Valencia de la DANA, pero nadie quiere decirlo. Y durante 40 años gobiernos de todos los colores políticos han permitido construir en zonas que se sabe que son inundables. Valencia tiene cuatro o cinco embudos que captan agua de las montañas y las tiran a un mismo valle. No es si va a pasar sino cuándo va a pasar. Por desgracia, tengo que agradecerle algo a Franco, que hiciera esa obra y algunas otras cosas. Pero esa obra ha salvado vidas.
—Usted echa en falta políticos capaces de tomar decisiones valientes sean o no rentables electoralmente.
—Es que creo que deberíamos tener un sistema que priorice necesidades. También que hubiera pactos de los partidos. Yo quiero que haya elecciones cada cuatro años y los políticos siempre van a estar sujetos a esos plazos. Pero tiene que haber pactos a largo plazo para resolver problemas estructurales. Problemas como el de la vivienda, que está sucediendo en toda España. El país necesita que ciertos aspectos de su evolución normal y relacionados con lo estructural estén regulados. Por ejemplo, que se construyan viviendas en función del incremento de la masa de la población. Ya se decidirá el tipo. Pero hay ciertos aspectos que no podemos dejar de lado. Dicen que los embalses se secan pero es que es normal. Tenemos cuatro embalses y la población se ha multiplicado por cuatro. ¡Normal que se sequen! Hay el mismo problema con la inmigración. España la necesita porque no hacemos hijos. Pero ha de ser una inmigración controlada, productiva y no de cualquier tipo. Necesitamos avanzar pero hemos de hacerlo con un rumbo.
—Para acabar, ¿usted que cree de aquí a 10 años podrán vivir en Ibiza un profesor, un policía o una enfermera?
—Pues habrá que encontrar solución para ello. Si no, ¿nos vamos a convertir en un club de vacaciones? Necesitamos servicios. Pero también es cierto que, a nivel salarial, España está a la cola de Europa. Somos jugadores de segunda en la liga europea. Y en Ibiza somos ciudadanos de segunda por tener menos servicios. O encontramos una solución duradera que lleve a un equilibrio entre los residentes y la única industria que tenemos o saldrá mal. Necesitamos un crecimiento ordenado y equilibrado.
Mientras la vaca de leche, van a seguir mamando los mismos. Las VPO de alquiler social para dejar a tus hijos en la ruina o a ti mismo cuando te jubiles. Que se jodan, y se queden sin profesionales, hay trabajo fuera de la isla, a comprar fuera y dentro de unos años a cobrar la paga de los 52 en algún pequeño lugar de Galicia, Cantabria o Extremadura. En esos enclaves se vive con muy poco, y todavía está a salvo por muchos años de la degradación que sufre Españistan.