Varios residentes y comerciantes de la plaza de Sa Graduada, en los alrededores de la zona de los Juzgados de Ibiza, han trasladado a Periódico de Ibiza y Formentera su profundo malestar por el estado del arbolado de la zona. Según explican los afectados, llevan desde el pasado mes de marzo interponiendo quejas debido a la excesiva altura y la falta de mantenimiento de los árboles sin recibir una respuesta eficaz.
El punto de inflexión y detonante del hartazgo actual se vivió este miércoles 3 de junio con la caída repentina de una gran rama que, aunque afortunadamente no llegó a golpear a ningún transeúnte, ha generado malestar en el barrio ante el riesgo evidente de seguridad pública.
Los vecinos recuerdan con indignación que estos árboles siempre habían estado bien cuidados y podados de forma adecuada en el pasado, por lo que no comprenden el escenario de abandono al que se enfrentan ahora. De hecho, aseguran que los episodios de caídas de ramas no son nuevos y se vienen repitiendo desde hace seis años.
Critican además que, tras sus insistentes reclamaciones, los operarios municipales acudieron recientemente a realizar una poda que tachan de "mínima y mal hecha". Al pedir explicaciones a los propios técnicos sobre el terreno, estos admitieron de primera mano que se les había ordenado ejecutar únicamente los trabajos mínimos.
Los afectados miran con envidia a otros puntos de la isla, señalando que en otros puntos de municipios vecinos, como es el caso de Jesús, sí se podan y cuidan estos mismos árboles con un "criterio profesional".
El descontento también es unánime entre los negocios de restauración de la plaza de los Juzgados. Los hosteleros critican que los árboles desprenden de forma constante "una pelusa muy similar al algodón que lo ensucia todo". Esta sustancia no solo obliga a un despliegue constante de operarios y herramientas para su limpieza, sino que supone un problema añadido para las terrazas, ya que el algodón vuela y cae directamente sobre los platos de los clientes. Una situación "insalubre" que, según confirman fuentes vecinales, ya ha quedado expuesta en un escrito remitido por Sanidad.
La respuesta del Ayuntamiento de Ibiza
Por su parte, el Ayuntamiento de Ibiza resta gravedad a las acusaciones de abandono y enmarca la situación dentro de la más absoluta normalidad. Desde el Consistorio aseguran que el arbolado de la plaza de los juzgados recibe exactamente el mismo mantenimiento ordinario que el resto del arbolado viario de la ciudad, incluyendo podas, revisiones periódicas y tratamientos específicos siempre que se considera necesario.
Respecto a la caída de ramas que tanto preocupa al vecindario, los responsables municipales argumentan que se trata de una incidencia completamente normal en una capital que cuenta con más de 6.000 árboles y 800 palmeras en sus calles. Sostienen que los cambios bruscos de temperatura actuales, sumados a los episodios de viento, elevan el porcentaje de que la madera cruja y se parta, indicando que se trata de un problema meteorológico generalizado que también ha provocado la rotura de ramas en la Avenida de España.
Finalmente, sobre las quejas por la suciedad y el algodón en las terrazas, el Ayuntamiento defiende que se trata de un proceso de floración natural e inevitable que no se puede retirar, y concluye que hay que permitir que las especies florezcan del mismo modo que ocurre con las tipuanas de la calle de es Cubells o las jacarandas en otros puntos del municipio.
Queja desde marzo
Esta denuncia pública ante los micrófonos de este rotativo coincide con la campaña de movilización del barrio, que ya ha plasmado de forma oficial estas y otras reclamaciones en un registro de queja dirigido al Ayuntamiento de Ibiza.
Los firmantes detallan desde hace meses cómo los ficus de la calle de Castella y el resto de árboles de la plaza bloquean la luz solar de las viviendas, invaden las ventanas de los pisos y las farolas y provocan que las raíces agrieten el pavimento. Asimismo, exigen formalmente que se ejecute una poda que rebaje la altura a un máximo de cuatro metros para evitar que el peligro se agrave los días de fuerte viento, especialmente en el parque infantil, donde ya cayó una rama sobre los columpios. Los vecinos aseguran que la situación se ha puesto directamente en conocimiento del concejal Manu Jiménez, pero el hartazgo no deja de crecer ante la falta de soluciones.
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