Llevaba varios meses viviendo en una caravana y, en cuestión de horas, fue multado con dos sanciones de 30.000 euros cada una. Natural de Colombia, Johnny estuvo residiendo hasta la pasada semana en un terreno de sa Joveria de donde el Ayuntamiento de Ibiza le obligó a salir. «En ese momento, un policía local nos indicó que podíamos ir a la zona situada detrás del Palladium, entre el hotel y ses Salines. Nos dijo que era un terreno boscoso y que no se nos vería al pasar en coche. Unas ocho caravanas nos fuimos allí», explicó a este rotativo. «El policía aseguró que allí no nos iban a molestar, pero que teníamos que marcharnos de sa Joveria», insistió.
Para su sorpresa, pocas horas después de instalarse detrás del Palladium, llegó en este caso la Policía Local de Sant Josep. Aunque explicaron a los agentes que estaban allí por recomendación de un efectivo de Vila, un policía local de Sant Josep le interpuso una primera denuncia por valor de 30.000 euros.
«También multaron a otros caravanistas, pero no sé las cantidades. No entiendo por qué me pusieron 30.000 euros de multa. Teníamos hasta las 11 de la mañana para retirar después la caravana. Me levanté pronto y, nada más comenzar el nuevo turno la Policía Local, un agente me puso otra multa de 30.000 euros», afirmó.
Lo que más teme este colombiano es que estas elevadas sanciones tramitadas en menos de nueve horas le compliquen su proceso de regularización como inmigrante.
Según relató también, Johnny retiró la caravana de esa zona boscosa y, desde entonces, ha tratado de evitar volver a dormir en ella.
Fue hace tres meses cuando este hombre fue consciente de la imposibilidad de vivir en Ibiza en una caravana. El colombiano lamentó que, con los problemas de vivienda que existen en la isla, se podrían habilitar terrenos para las personas que hasta ahora han estado residiendo en uno de estos vehículos. «Nos sentimos perseguidos y, por culpa de la rebeldía que pueden haber tenido unos pocos, pagamos todos. Somos trabajadores y podríamos pagar impuestos en el lugar donde nos ubiquen», concluyó. Contrariado, reconoció también no saber qué va a pasar con su vida, una vez le han multado con esas elevadas cantidades.
Así lo único que van es de un sitio a otro, Casa Lola, Edificio Port d,es Torrent, en bosques, calles varias, descampados..., preparar parkings adecuados para que los que vengan a trabajar, exclusivamente, puedan pasar los meses de trabajo, y ninguna fuera de estos sitios preparados para ello, repito, exclusivamente gente con trabajo.