Viendo los graves problemas de vivienda en Ibiza, los hermanos Óscar y Adrián Bedoya se han animado a crear uno de los primeros edificios de 'coliving' en la isla. En concreto, en un pequeño solar ubicado al final de la avenida de España se levantan ya las estructuras de madera que darán forma al edificio y que no dejan a nadie indiferente.
Innovando lo máximo posible y apostando por la sostenibilidad, a través de BMA, despacho del arquitecto Adrián Bedoya, los hermanos se plantearon construir un edificio de madera con las mismas prestaciones que uno tradicional. Es más, los responsables de la empresa BM Confort aseguran que todo son ventajas: la construcción es mucho más rápida; las obras generan menos suciedad y ruidos y está comprobado que la confortabilidad es mucho mayor.
«Apostamos por ello para probar. Aunque siempre edificamos para vender, en este caso construiremos un edificio residencial para alquilar a trabajadores aprovechando el cambio de normativa que se introdujo en el Plan General de Ordenación Urbana de Ibiza», señala Óscar Bedoya.
En concreto, en este terreno se construirán 18 estudios «muy orientados a trabajadores de temporada». Tendrán a partir de 25 m2, con una gran zona comunitaria y un 'coworking', entre los espacios a compartir. Los estudios, por su parte, contarán también con un baño y una cocina.
Los promotores confían en acabar las obras en diciembre y aseguran que «la idea es que los alquileres sean asequibles», aunque no se aventuran a hablar todavía de precios.
«Muchas empresas con necesidades urgentes de trabajadores nos los han pedido ya. Vamos a valorar cuál es la mejor opción para nosotros», señalan.
Según los hermanos, numerosas personas también les han contactado pensando en la posibilidad de comprar una de estas viviendas para residir. «Pensábamos que igual eran reticentes a comprar al ser un edificio hecho de madera. En muchas zonas de Europa se construye mucho así. Los estudios de madera son igual de seguros. Sin embargo, un edificio residencial comunitario es una entidad y nunca se podrían vender los estudios por separado», comentan.
Viendo las buenas impresiones recibidas, no descartan seguir apostando por edificar en madera pequeños estudios aprovechando otros solares vacíos en la ciudad.
«Si fuera un edificio tradicional, hubiéramos tardado un año más en tenerlo. Nos cuesta un poco más de dinero, pero al final es bueno para todos. Con las licencias, hemos tardado el mismo tiempo en conseguirlas», concluyen.
Si el Psoe investigase cuantos dias han pasado entre k se modifico la normativa y las licencias presentadas en base a esa modificación... Seguro k saldría alguna sorpresa...