Aqualia ha comenzado este lunes los trabajos para acabar con las infiltraciones de agua del mar en la red de saneamiento más pegada a la costa de la ciudad de Ibiza. El proyecto cuenta con un presupuesto de 2 millones de euros y, según ha explicado el jefe de Servicio de Aqualia en Vila, David Bernaus, está previsto que las intervenciones estén listas antes de que acabe el año.
El proyecto se dividirá en dos fases. La primera, que ha comenzado este lunes, se centrará en los 21 pozos de la zona de Talamanca, que comienza en el paseo marítimo Joan Carles I. Lo primero que se hará será inspeccionar con cámaras robóticas el estado de estos pozos «antes de empezar su impermeabilización», ha dicho Bernaus. Será una empresa especializada la que lleve a cabo la intervención para frenar la entrada del agua de mar en los pozos. Esto se hará «con una inyección con resinas» en el punto de entrada de agua y a la que seguirá el vertido de un mortero impermeabilizante en el interior del pozo.
Conductivímetros
En el caso de los tres pozos ubicados en el puerto, los trabajos se llevarán a cabo cuando concluya la temporada turística. Según ha explicado Bernaus, en esta zona será necesario «hacer obras de sustitución de red» para poder poner fin al problema. En ambas zonas, además, se instalarán conductivímetros para medir la cantidad de sal que lleva el agua. También se trabajará con otro conductivímetro portátil para comprobar cuántos edificios pueden estar afectados por este tipo de filtraciones de agua salada «que habrá que solventar».
El concejal de Medio Ambiente, Jordi Grivé, ha explicado que estas infiltraciones tienen como principal consecuencia la imposibilidad de llevar hasta la depuradora agua que, una vez depurada, pueda ser reutilizada. La cantidad de sal ahora es demasiado elevada como para lograr una depuración adecuada. «Hay que conseguir que el agua llegue como toca a la depuradora para poder depurarla bien y después reaprovecharla», ha dicho Grivé.
El edil ha explicado también que la intervención contempla en algunos puntos la colocación de fundas en el interior de las cañerías para reforzar aún más la infraestructura ante las posibles infiltraciones.
Grivé, por otro lado, ha subrayado que «el agua mal depurada no puede ir al mar y el agua bien depurada no debería ir al mar». También ha recordado que el Ayuntamiento ya llevó a cabo meses atrás una intervención de urgencia en cinco puntos de la red para evitar el problema. Algo que consiguió rebajar en 4.000 metros cúbicos diarios la llegada de agua con exceso de sal a la depuradora. «Es muy difícil hacer esto», ha añadido, «pero hemos de llegar a un nivel de salinidad óptimo para que la depuradora pueda depurar». Solo así se conseguirá cumplir el ciclo del agua que permitirá reutilizar el agua depurada.
Ahora mismo que hacen con las cacas? POrque si no las pueden depurar, las están tirando directas al mar? Por eso huele a mierda en el hostal talamanca?