Santa Eulària celebra este fin de semana las jornadas De l’era al paller. Esta propuesta, destinada a recuperar y divulgar las labores tradicionales vinculadas a la cosecha del cereal, es una actividad que durante generaciones formó parte de la vida cotidiana de las familias payesas de Ibiza. La iniciativa está coordinada por Vicent Marí, conocido como Palermet, y cuenta con la colaboración de Mariano Ferrer, Malacosta, dos personas con una amplia experiencia en las técnicas agrícolas tradicionales de la isla. Este sábado tuvo la primera jornada en la que vecinos y visitantes pudieron conocer de primera mano cómo se desarrollaba antiguamente todo el proceso de recogida y tratamiento del cereal utilizando herramientas y métodos tradicionales. Los preparativos comenzaron con la siega de un bancal de cebada en la finca de Can Malacosta.
Según explicó Palermet, los trabajos se realizaron reproduciendo fielmente los sistemas empleados décadas atrás. «Tenemos un bancal de cebada y lo hemos segado. Mariano Malacosta, con su yegua y la segadora, siega este bancal», destacó. Tras la cosecha, un grupo de participantes se encargaron de confeccionar las tradicionales garbas. «Hacemos garbas, que son manojos grandes de espigas de cebada atados. Hacemos fardos, como quien dice», subrayó.
Posteriormente, el cereal fue trasladado hasta la era de Ca n’Andreu des Trull. «Con unos cuantos carros, y apoyados por dos tractores y sus remolques, llevamos estas garbas hasta la era», añadió.
Hay que señalar que estas jornadas buscan no solo mostrar estas labores, sino también implicar a los asistentes en su realización. De hecho, Palermet destacó la participación de jóvenes interesados en conocer unas prácticas agrícolas que han desaparecido prácticamente del día a día del campo ibicenco. «Yo tengo casi 47 años y todavía lo vi de niño e incluso participé, pero la gente un poco más joven que yo ya ni siquiera lo ha visto. Por eso es importante seguir con estas jornadas para preservar las tradiciones», afirmó, resaltando que la experiencia pretende ser lo más auténtica posible.
En este sentido, algunos participantes llegaron sin la indumentaria adecuada para trabajar en el campo, pero pronto comprendieron el carácter práctico de la iniciativa. «Hay que remangarse. Es una inmersión en la tradición», precisó.
El programa arrancó ayer con una demostración de la siega en Can Malacosta y el posterior transporte de las gavillas en carros hasta Ca n’Andreu des Trull, tal y como se hacía antiguamente. El domingo se completará el ciclo de la cosecha con la trilla, la aventada del cereal y la construcción de un pajar. Todas las demostraciones, indicó, se desarrollan utilizando las herramientas, técnicas y sistemas tradicionales del campo ibicenco. Con esta iniciativa, el Ayuntamiento de Santa Eulària pretende contribuir a la conservación del patrimonio etnológico de la isla y «acercar a las nuevas generaciones unos conocimientos que durante siglos fueron fundamentales para la economía y la vida rural de Ibiza».