La paciencia de los ibicencos con el tráfico parece ha llegado a su límite ya en junio. En pleno arranque de la temporada estival, Periódico de Ibiza y Formentera ha salido a la calle para preguntar a los vecinos y vecinas si se debería restringir todavía más la entrada de vehículos en la mayor de las Pitiusas. La respuesta ha sido unánime: el cien por cien de los encuestados se muestra a favor de aplicar de reducir aún más la entrada de vehículos a Ibiza. En este punto es preciso recordar que la limitación de entrada de vehículos entró en vigor el año pasado con un cupo de 20.168 vehículos, cifra que se ha reducido hasta los 17.668 vehículos que pueden entrar este año a Ibiza. Del cupo de 17.668 vehículos, 14.000 se destinarán al rent a car (2.000 menos que en 2025), mientras que 3.548 serán para turistas y 120 para residentes en Formentera. La limitación de entrada de vehículos entró en vigor el pasado 1 de junio y se extenderá hasta el 30 de septiembre. En el caso de las caravanas, únicamente pueden entrar a Ibiza si disponen de una reserva en alguno de los tres campings oficiales que hay en Ibiza.
Uno de los primeros encuestados, Francisco Ribas Marí, barrió para casa al analizar la situación y el grave problema de espacio que se sufre en las islas: «Hay que quitar coches de verdad. Mi hijo tiene tres vehículos y un inquilino que está en casa tiene dos, por lo que no hay aparcamiento. El caso es que hay que acabar aparcando en la calle o dentro del terreno del vecino. Esto es un desastre». Además, el señor Ribas añadía que «todo el mundo tiene demasiados vehículos. Es difícil terminar con la gran cantidad de coches que hay en Ibiza porque, ¿qué vamos a hacer? ¿moverlos o romper todos los coches? Habría que limitar la entrada de los vehículos de fuera porque la gente de aquí ya casi que no puede ni circular».
El problema del volumen de coches afecta también de lleno a quienes optan por desplazarse sobre dos ruedas. Melania Pozo, ibicenca, opina firmemente que se deberían limitar aún más los coches en circulación: «Yo por ejemplo que vivo en pleno centro, solo yendo con la moto podría tardar 45 minutos en encontrar parking. Y eso que voy en moto, ya en coche es casi que imposible moverlo».
Pozo relató además las complicaciones añadidas que sufren los conductores locales: «Si lo aparco lo tengo que mover casi que por obligación porque si lo dejas aparcado en el mismo lugar por 72 horas, pues ya te multan». Ante este panorama, la residente se muestra específicamente a favor de aplicar aún más restricciones a las flotas de alquiler: «Deberían tener una limitación incluso más grande», concluye.
El colapso circulatorio de las carreteras no da tregua ni siquiera a los usuarios que intentan apostar por la red pública para desplazarse por la isla. «Es un agobio en verano, la gente va muy estresada y cabreada en el autobús. Tienes que subirte en el bus una hora antes de tu hora porque si no, no llegas», explica Joaquín Martínez, quien a pesar de utilizar el transporte público se ve directamente afectado por los atascos.
En la misma línea, se expresa Cati Ribas Marí, ibicenca «de toda la vida», quien se muestra a favor de una mayor reducción del cupo de entrada de vehículos en verano y detalla los peligros de las carreteras actuales: «Vas por la carretera y tardas un montón en llegar a los sitios, por no hablar de los accidentes que hay, que la gente va muy loca». Ribas Marí incide también en el calvario diario del aparcamiento: «No hay quien aparque; tienes que dejar el coche fuera de la ciudad porque si no, no hay quien aparque».
La saturación del territorio es más evidente para los residentes que tienen una perspectiva histórica de cómo ha evolucionado Ibiza. «La isla está súper saturada, me parecería bien que se limitaran todavía más la entradade vehículos», afirma Fina Tevar, quien añade: «Llevo 60 años aquí en Ibiza, por lo que sé la diferencia que hay». Sin embargo, al preguntarle por una solución concreta para el problema de los coches, reconoce el eterno dilema en el que se encuentran los destinos turísticos: «Es difícil, porque cuando limitas vehículos en teoría limitas turismo». Una concepción bastante frecuente entre quienes sienten que es muy difícil rechazar el turismo viviendo en un lugar que ha crecido gracias al mismo.
Por último, Manuel Ramón resume el conflicto atendiendo a la falta de escala y de capacidad física que tiene la isla para absorber la cantidad actual de tráfico: «Hay mucho vehículo y la isla es muy pequeña», lamenta, insistiendo en que el territorio «no está preparada para tanto vehículo». Bajo su punto de vista, la restricción de entrada de coches foráneos debe ser aún mayor.
Siempre culpamos al mas pobre pero son los que mas abusan de la isla quienes nos llevan a estas situaciones y los políticos solo les sirven a ellos!!