Un pedazo de la historia de la playa de Es Cavallet y del panorama hostelero de Ibiza se despide para siempre. El restaurante Chiringay, situado en pleno corazón de este enclave de Sant Jordi, ha anunciado su cierre definitivo tras casi medio siglo de trayectoria. Lo ha hecho a través de un emotivo comunicado conjunto en su perfil oficial de Instagram (@chiringayibizaofficial).
«Después de 45 años de amor, risas y veranos, ha llegado el momento de decir adiós. 45 años de risas, abrazos y recuerdos que jamás olvidaremos. Gracias por haber hecho de nuestra casa, vuestra casa», reza el post publicado por la dirección del local. En el mensaje de despedida, la propiedad ha querido tener un recuerdo especial para la clientela fiel que ha sostenido el negocio desde sus inicios: «A todos nuestros clientes y amigos: gracias por el cariño, la confianza y por volver verano tras verano. Vosotros sois la razón por la que todo esto valió la pena. Con todo nuestro amor, Alberto y toda la familia Chiringay».
La trayectoria de este establecimiento a pie de playa comenzó décadas atrás, cuando su propietario, Alberto Ciatera, se puso al frente del espacio intuyendo el potencial que ofrecía la bahía. Con el paso de los años, el local fue transformándose y adaptándose a los tiempos hasta convertirse en uno de los referentes indiscutibles de ambiente gay en la isla, atrayendo cada temporada a miles de personas que buscaban disfrutar de su oferta gastronómica y musical en la arena.
El anuncio del fin de su actividad pone punto final a una andadura de 45 veranos que ha dejado una profunda huella en la Playa de Es Cavallet, consolidando al Chiringay como uno de los puntos de encuentro más conocidos y longevos de la costa ibicenca.
Por lo que estoy leyendo, se ve que el nivel cultural de aquí es de foxxar con cabras, no con humanos, se entiende ahora por que tanta fobia...