La plantilla de Cruz Roja en Ibiza iniciará este martes un calendario de concentraciones para protestar contra el bloqueo de la negociación colectiva y por la intención de la entidad de sustituir su convenio propio por el convenio estatal de Acción e Intervención Social.
Los representantes de los trabajadores denunciaron que la organización ha rechazado negociar un nuevo convenio específico y que pretende imponer unas condiciones laborales que, aseguraron, supondrían un retroceso en los derechos adquiridos durante años.
En este sentido, la coordinadora de la Federación de servicios de USO Illes Balears, María Sigüenza, explicó este lunes a Periódico de Ibiza y Formentera que esta postura deja sin margen real para la negociación. «No estamos en una negociación, estamos en una imposición», señaló la representante sindical. Las movilizaciones se celebrarán frente a las sedes de Cruz Roja en las distintas islas y, en el caso de Ibiza, tendrán lugar entre las 10.00 y las 11.00 horas frente a la sede. Las concentraciones se repetirán los días 18, 23, 25 y 30 de junio con el objetivo de visibilizar el malestar existente entre la plantilla y reclamar que la dirección vuelva a sentarse a negociar.
Según recordó Sigüenza, Cruz Roja se niega a negociar la renovación del convenio propio que caducó en diciembre del año pasado. Tras la primera reunión celebrada en enero, los representantes de los trabajadores prepararon durante semanas una plataforma de propuestas para iniciar la negociación de un nuevo texto.
Sin embargo, según denunció, la respuesta de la entidad fue rechazar cualquier posibilidad de mantener un convenio específico. «Cuando se sentaron en la mesa de negociación, Cruz Roja ya les dijo directamente que no habría convenio propio, que la única opción era acogerse al convenio estatal de Acción e Intervención Social o nada», afirmó Sigüenza, quien lamentó que el trabajo realizado durante meses por el comité negociador ni siquiera fuera tenido en cuenta por la dirección. Según explicó, el convenio propio de Cruz Roja ha sido fruto de décadas de negociación y ha permitido incorporar mejoras laborales y sociales que ahora podrían desaparecer.
Convenio estatal
Aunque el convenio estatal contempla algunas actualizaciones salariales, aseguró que estas serían insuficientes para compensar la pérdida de otros derechos. «Hay una pequeña subida salarial, pero es mínima. Además, algunos trabajadores ni siquiera la percibirían porque existen complementos que pueden absorber esas cantidades», explicó Sigüenza.
Más allá del aspecto económico, la principal preocupación de la plantilla se centra en la desaparición de beneficios sociales que se han ido consolidando a lo largo de los años. «Llevan cerca de treinta años negociando el mismo convenio y han conseguido muchas mejoras sociales que se perderían con el cambio», apuntó. La dirección de Cruz Roja, agregó, habría planteado la posibilidad de negociar posteriormente un acuerdo extraconvenio que complementara algunos aspectos laborales. No obstante, según denunciaron los representantes sindicales, dicho acuerdo no podría incluir mejoras económicas, ya que estas quedarían reguladas exclusivamente por el convenio estatal.
Esta situación ha provocado un importante distanciamiento entre ambas partes. Sigüenza indicó que la negociación se encuentra completamente bloqueada porque los trabajadores defienden la continuidad de un convenio propio mientras que la entidad mantiene su apuesta por la aplicación del marco estatal.
La representante sindical destacó además la frustración existente entre los miembros del comité negociador, algunos de los cuales acumulan más de dos décadas participando en las negociaciones colectivas de la organización. «Tenemos personas que llevan 20 o 25 años en el comité negociando siempre el convenio. Prepararon una propuesta durante meses para que después ni siquiera fuera valorada», lamentó. Ante la falta de avances, los trabajadores han optado por iniciar una primera fase de movilizaciones basada en concentraciones informativas.
El objetivo, añadió, es trasladar públicamente su malestar y presionar a la dirección para que retome el diálogo. Sigüenza se mostró convencida de que las protestas contarán con un amplio respaldo por parte de la plantilla. «Los trabajadores están enfadados y estoy segura de que muchos participarán», aseguró.
Por el momento, los sindicatos descartaron convocar una huelga, aunque no cierran completamente esa posibilidad si el conflicto se prolonga y no se producen avances en la negociación.
QUE ENGAÑADOS NOS TENÍA CRUZ ROJA