12.30 horas del jueves. El calor en la calle es asfixiante. Entrar al Mercat Nou de Ibiza se convierte en una experiencia muy desagradable. El aire acondicionado lleva dos semanas parado. En el interior del mercado, el ambiente es aplastante y denso debido a la mezcla de cámaras, gente y género. «Todo está chorreando», dice Rubén Ramis, de Charcutería Ramis, señalando varias jamones colgados de sus ganchos sobre los mostradores, «también los clientes. Y nosotros».
En el interior de su parada, una máquina de aire acondicionado funciona a 18 grados estos días. Las 24 horas del día. Pero el calor no baja. «No he perdido género porque estoy muy pendiente de las cámaras», asegura, «han venido nuestros técnicos a reforzarlas porque ahora mismo, con este calor, abres la puerta y sube 10 grados. Luego vuelve a bajar al cerrar. Pero la cámara sufre».
Admite que Ibiza «es un desastre para estas cosas». «Ya no me sorprende nada», añade, «los clientes están sudando y, si hay mucha gente, se van porque no están tranquilos comprando con este calor. Cuanta más gente, peor. Los que trabajamos tampoco estamos bien».
Ramis relata cómo el Ayuntamiento ha enviado a dos técnicos para intentar arreglar el problema. Sin embargo, «no terminan de dar con la tecla», lamenta. Y recuerda que este tipo de problemas los gestionaba antes una empresa privada que «sí sabía dónde estaban los fallos». Ramis se despide con un ruego para el Consistorio: «Que arreglen el aire acondicionado lo antes posible».
En Clara Torres Florista, la propietaria, del mismo nombre, suda mientras trabaja en un ramo. «Nos dicen que están esperando unas piezas», explica al preguntarle por la respuesta del Ayuntamiento a las quejas, «y que el problema son las fugas. Cuando arreglan una cosa por un lado, se estropea otra por otro».
Las flores son un género especialmente delicado. Según relata, «se deshidratan con este calor y, cuando se abre la puerta y entra el de la calle, es peor». No puede usar ventiladores porque también les perjudica. «Aquí cada año pasa lo mismo porque la máquina es muy antigua», se despide, «esto nos afecta también a nosotros, no solo a las flores. Intentamos hacer el servicio lo mejor posible pero no podemos». Y tira de humor para despedirse: «Cualquier día vengo en bikini».
Con resignación se lo toma también María José Roig, propietaria de Frutas Escaramull. Ha perdido 25 kilos de melocotones esta semana por culpa del calor en el interior del Mercat Nou. Y enseña una caja con las piezas que ha tenido que retirar esta mañana por el mismo motivo. «La fruta no aguanta», explica, «le afecta mucho el cambio de temperatura entre la cámara y el mostrador. Otras directamente se estropean porque el mostrador está muy caliente. Y las más delicadas, como las fresas y las moras, no las puedo sacar porque se deterioran muy rápido».
Preocupada por la situación, relata cómo estos días ha visto bajar la clientela debido al calor: «Están dejando de venir. Y perder un cliente es fácil pero ganarlo no. Los que vienen están cabreados y nerviosos. Y luego está el problema del parking, que han puesto uno nuevo pero la gente ni sabe dónde está».
Roig solventa estos días el problema con ventiladores y abanicos. En uno de ellos figura la leyenda «puto calor». Se despide riéndose: «La verdad es que ahora mismo lo más fresquito que tenemos en el Mercat Nou es el cuarto de la basura».
En Fruita i Camp, Mohamed Aj también se queja de la situación. Explica que, a las 6.00 horas, en el interior del mercado la temperatura roza ya los 30 grados. «Estamos todos chorreando de sudor», lamenta, «y llevamos así un montón de días. Siempre nos dicen que faltan piezas para arreglar el aire acondicionado pero ya estamos hartos. Al principio no fue tan grave porque no hacía tanto calor pero estos días están siendo insoportables».
Aj también denuncia que esta situación les ha obligado a «tirar un montón de género». Género que sufre sobre todo «al pasar de los 9 grados de la cámara a los más de 30 que hay en el mostrador». «Cada vez que preguntamos al Ayuntamiento nos dan la misma respuesta, que lo están arreglando y que faltan piezas», insiste, «y lo que nosotros decimos es que, si el servicio técnico no encuentra las piezas, el Ayuntamiento tiene que buscar alternativas».
Al igual que el resto de comerciantes, Aj también ha notado un descenso de clientes que achaca al calor. En este sentido, explica que muchos de ellos prefieren hacer los pedidos por teléfono y pasar a recogerlos antes que permanecer haciendo cola ante la frutería. Los ventiladores, señala, no sirven de mucho porque «solo mueven el aire caliente». Y exige al Ayuntamiento «que se ponga las pilas de una vez».
Valentín Ruiz Roselló, propietario de Pescadería Valentín, muestra también su disgusto con la situación. «El pescado sufre por el calor», denuncia, «imagina limpiarlo aquí a casi 40 grados. Es un horno. Si un día falla el aire acondicionado, no pasa nada. Pero es que llevamos muchos días». Y pone un ejemplo de lo que supone el problema en su negocio: «Estamos usando un 50% más de hielo y nos aguanta un 50% menos. Además, la máquina de hielo del mercado no da más de sí y va a llegar un momento en el que no tendremos ni eso».
Ruiz Roselló recuerda, al igual que otros comerciantes, que mientras el mantenimiento del Mercat Nou estuvo en manos de una empresa privada, las cosas funcionaron. Pero ahora todo ha cambiado a peor: «El Ayuntamiento tiene aquí un gerente y un chico para mantenimiento. Yo supongo que la avería es importante. Pero, si faltan piezas, deberían arreglarlo de otra manera. Si yo necesito una pieza, la pido por Seur 10 y la tengo aquí al día siguiente. Pero con el Mercat Nou se tarda meses para cualquier cosa».
Al igual que otros comerciantes, él también ha visto caer la clientela. Y cree que, como sucede en otras grandes superficies destinadas a la alimentación, el Mercat Nou debería tener distintos grados de climatización en función del género que se ofrece en sus paradas.
Las cámaras de su comercio están trabajando a todo lo que dan. Pero, lamenta cómo les afecta el hecho de que en el exterior la temperatura pueda llegar a los 35 grados. «El problema que tenemos en el Mercat Nou es que las instalaciones son muy viejas», explica, «puedo entender que por este motivo no se hagan ahora grandes dispendios pero no podemos estar así».
Su hijo, Iván, es más crítico: «Llevamos años escuchando hablar de un mercado nuevo pero la realidad es la que es, que hemos visto gobiernos del PSOE y del PP y no han hecho nada. Ojalá hubieran hecho las cosas bien los de antes pero no fue así. Aquí ni siquiera aparecían. Y el día que apareció uno fue para decir que no se podían fumar porros en el muelle. El concejal de ahora, Álex Minchiotti, es verdad que viene mucho y que siempre lo hace para conciliar. Pero los problemas siguen ahí».
En el puesto de Carnes Hermanos Pérez, Carmen Pérez y Lucía Arias se quejan sobre todo de las dificultades que tienen para trabajar en estas condiciones. «No sé ni cómo decirlo», lamenta Arias, «si te quedaras aquí 30 minutos con nosotras lo entenderías. Cada año sucede lo mismo porque los motores son antiguos. Pero nunca habían tardado tanto en arreglarlo».
Carmen Pérez, por su parte, afirma que los clientes sienten en estas condiciones «mucho agobio» y que «se les quitan las ganas de venir». «Para el género es fatal», asegura, «y eso que nosotras lo tenemos frío. Los puestos de fruta y pescado lo están pasando peor».
El concejal de Comercio del Ayuntamiento de Ibiza, Álex Minchiotti, ha mandado un mensaje de tranquilidad tanto a comerciantes como a clientes. «Se han estropeado las piezas de las dos máquinas y la empresa de mantenimiento las ha dejado funcionando a media potencia a la espera de que lleguen las nuevas piezas», ha dicho, «por eso se nota menos refrigeración en el interior».
Fuentes del Ayuntamiento, además, han añadido que estas máquinas tienen 27 años de antigüedad y que están dando muchos problemas «desde hace semanas». «La empresa de mantenimiento es nueva», han añadido, «y los técnicos están haciendo todo lo posible por mantener la instalación en funcionamiento. Actualmente están pendientes de recibir diversos recambios pero su localización está siendo complicada precisamente por la antigüedad de los equipos».
También han indicado que, aunque se han dejado a media potencia, «la mejora ha sido muy limitada y las temperaturas continúan siendo muy elevadas en el interior». A esto se suma que «los conductos de distribución también se encuentran en un estado muy deficiente, con diversos tramos deformados y numerosas pérdidas de aire, lo que reduce aún más la eficiencia de la instalación».
«La prioridad ahora mismo es intentar recuperar el mejor funcionamiento posible con las reparaciones en marcha», han concluido, «en paralelo, teniendo en cuenta la antigüedad de la instalación, las empresas especializadas también recomiendan comenzar a valorar una renovación de cara al futuro, tanto de las máquinas como de los conductos, ya que cualquier actuación será compleja por la dificultad de acceso al falso techo del mercado».
Pues por pérdidas denuncien al ayuntamiento. Si no lo hacen es que todos pasan de todo y el género cuesta una pasta. El concejal dijo no hace mucho que el mercado debe aguantar 2años más Llevan más de 15 hablando de hacer uno nuevo y ni PSOE ni PP hacen nada. Si fuera del Consell deseguro estaría hecho ya al menos si de algo no saben que el ayuntamiento lo traspase a otra institución. El nuevo será de gestión privada. Así que ya no se si es mejor que hagan o no hagan. Concejal dimite ya. Solo te paseas por los pasillos y ya está.