El gran experto en mediación Javier Wilhelm Wainsztein impartió ayer en Ibiza un taller práctico centrándose principalmente en la gestión de casos en los que las emociones influyen de manera directa. Organizada por la Associació per al Desenvolupament de la Mediació a les Illes Balears, la iniciativa tuvo lugar en el Casino des Moll y reunió a un buen número de profesionales interesados en la materia.
«Son casos en los que las emociones paralizan a las personas y no les ayudan a llegar a acuerdos. Esto se puede dar dentro de una empresa o de un equipo de trabajo, pero también entre vecinos y, lógicamente, entre familias», avanzó.
Wainsztein explicó que, aunque la mediación se basa en tres modelos, él ha optado por el modelo circular narrativo que aplica a la mediación técnicas de la Psicología sistémica, con herramientas y un marco teórico que indica qué hacer en determinadas situaciones en las que las emociones tienen una gran importancia.
«Los implicados eligen no hablar o entran en dinámicas de reproches. Es cierto que, para poder hablar, hay que hacerlo en un entorno seguro y eso es lo que propiciamos los mediadores profesionales, guiando también hacia conversaciones con sentido», señaló.
El experto recordó que la mediación siempre es voluntaria y casi todos los procesos son susceptibles de someterse a ella, a excepción de casos de violencia de género o delitos graves. «El resto los podemos mediar, pero necesitamos que la gente se sienta parte de la solución y que esté dispuesta a hablar y a escuchar», comentó.
El mediador aprovechó para recordar que con la reciente reforma judicial han sido muchos los letrados interesados en adentrarse en el mundo de la mediación. «En este tiempo hemos visto un incremento importante de situaciones que acaban mediándose y que terminan con un buen acuerdo. La ley, además, propicia la conciliación y destaca que los mediadores son conciliadores, aunque hablamos de una técnica diferente», explicó.
En concreto, el conciliador puede formular una propuesta de resolución si un conflicto se estanca, evitando que el caso deba cerrarse y acabar en un juzgado.
Javier Wilhelm Wainsztein se preguntó también si en España hay suficientes mediadores y su respuesta fue un no rotundo. En este sentido, explicó que muchos pretenden formarse en cursos de 100 horas, mientras que lo aconsejable son estudios mucho más completos. «La formación es un requisito interesante», insistió.
Además, afirmó que cualquier persona que entienda que la mediación es una profesión de ayuda puede ser mediador si cuenta con esa buena formación, aunque también se necesita un gran compromiso e implicación por parte del profesional.
Con una larga trayectoria en este ámbito, el experto ha publicado el libro ‘Mediación y cambio’: «Me di cuenta de que a la gente le faltaban técnicas para mediar en conflictos con un elevado factor personal. Empecé con la idea de escribir un manual técnico y ayudar a que los interesados puedan trabajar de forma adecuada. Es, además, lo que intento transmitir en mis talleres».
Con el curso, los asistentes pudieron acreditar cinco horas de formación ante el Ministerio de Justicia.