Las entidades ecologistas de Ibiza y Formentera han mostrado su rechazo al proyecto de construcción de la cuarta desaladora en la isla de Ibiza por no ser «el camino correcto» hacia la solución en materia del ciclo del agua. Un proyecto que ya está en proceso de licitación y que, si los plazos se cumplen, será una realidad en torno al año 2030, tal y como confirmó el gerente de ABAQUA, Emeterio Moles, el pasado viernes.
La visión de la entidad Amics de la Terra choca frontalemente con esta idea. Su portavoz, Pau, explica para este rotativo que su perspectiva es compartida con la inmensa mayoría de entidades y agentes sociales de las Pitiusas, como quedó reflejado en la última reunión de la Mesa de Diàleg de l'Aigua. «Estamos totalmente en contra de la construcción de nuevas desaladoras», ha afirmado, señalando el elevado impacto ecológico de la salmuera y los químicos vertidos, así como el coste energético y las emisiones de CO2 que conlleva el proceso.
El portavoz ha reconocido, no obstante, que las tres desaladoras que ya funcionan en la isla —Sant Antoni, Eivissa y Santa Eulària— cumplen una función necesaria: «garantizan el suministro de agua constante independientemente de la meteorología», ha apuntado, defendiendo que deben utilizarse «con inteligencia» para favorecer la recarga de los acuíferos y evitar restricciones o problemas de salud pública. En su opinión, se trata de una herramienta de adaptación al clima cada vez más extremo, «pero no la única, ni la más eficiente».
Sobre el estado de las reservas subterráneas, Pau ha recordado que en 2015 la isla vivió un episodio de sequía extrema que dejó los acuíferos al 25 % de su capacidad. Actualmente la cifra se sitúa en el 58 %, según datos de Alianza por el Agua, después de haber llegado al 85 % en abril de 2017. El portavoz ha advertido de que esta variabilidad, unida a la aridez estival propia del clima local y al aumento generalizado de las temperaturas, obliga a no bajar la guardia pese a que Ibiza se encuentra oficialmente en prealerta por sequía. «Vivimos en un lugar donde el agua es un bien muy escaso», ha resumido.
Como alternativa a una nueva planta desaladora, Amics de la Terra plantea medidas que considera más urgentes y eficaces, entre ellas la reutilización del agua depurada, la reducción de las pérdidas en la red de distribución y la preparación del suelo para absorber el agua en episodios de lluvia torrencial, mediante tanques de tormenta y soluciones de geoingeniería- El portavoz ha añadido a estas soluciones técnicas otras de carácter social y político, al considerar «inadmisible» que se priorice llenar piscinas y regar jardines tropicales para un modelo turístico de lujo mientras la población residente sufre cortes y restricciones.
Una valoración similar ha trasladado Rafel Tur, portavoz de Alianza por el Agua, quien ha puesto el foco en el cierre del ciclo hídrico como vía para resolver el problema sin necesidad de nueva infraestructura de desalación. El portavoz ha defendido que, si se consigue reducir esa salinidad y reutilizar el agua regenerada para recargar acuíferos y para usos agrícolas, la isla podría recuperar parte de sus reservas subterráneas y reducir su dependencia de nuevas desaladoras. Tur ha llegado a asegurar que «no haría falta construir más desaladoras» si se aprovechara correctamente el volumen de agua regenerada que ya produce Ibiza.
Tur ha insistido además en que el grueso del consumo de agua en la isla corresponde al uso urbano y turístico, mientras que el sector agrícola apenas representa una décima parte del total.
El portavoz de Alianza por el Agua ha cuestionado que una cuarta desaladora sea la solución principal para Ibiza mientras no se resuelvan los problemas estructurales de gestión y reutilización del agua, y ha advertido de que seguir apostando únicamente por la desalación supondrá mantener «un modelo caro e ineficiente».
Reducir carga poblacional. Si no hay recursos que no venga gente