Sobre el horizonte del puerto, poco después de las 12.00 horas, desembarcan decenas de personas en el que es el tercer crucero que arriba al puerto de Ibiza. Y éste, ni tan siquiera, es el último, puesto que este martes fue el primer - y único- día de todo el verano en el que se registró la llegada de cuatro cruceros a los muelles de es Botafoc y el interior del puerto viejo o fachada marítima. Curiosamente, y en contra de lo que podría parecer, esta amplia llegada de embarcaciones no ha repercutido en situaciones de caos en es Botafoc, como las que ya se han visto este verano con menos cruceros, con largas colas de los recién llegados para coger un taxi o acceder al autobús. Y es que, aunque pueda parecer contraituitivo, que hayan sido cuatro los buques ha servido para escalonar los desembarques de unos buques que, además, solo uno de ellos era de gran capacidad.
Las embarcaciones
El primero en llegar ha sido el Scenic Eclipse II, procedente de Maó, que atracó en el muelle adosado de Duques de Alba y zarpó por la noche, a las 21.00 horas, con destino a Cartagena. Se trata de un superyate de expedición de la naviera australiana Scenic, con 168 metros de eslora y capacidad para 228 pasajeros, atendidos por 176 tripulantes y es considerado como uno de los buques de pasaje más lujosos del mundo.
A las 11.30 horas llegó el Silver Shadow, con origen en Valencia, que hizo escala en el pantalán sur de los muelles de es Botafoc y partió con rumbo a Palma pasadas las 22.00 horas. Tiene 186 metros de eslora, capacidad para 382 pasajeros y una tripulación de 302 personas, distribuidos en 194 suites repartidas en un total de siete cubiertas.
El buque de mayor porte de la jornada fue el Costa Smeralda de Costa Cruceros, que llegó a mediodía (12.00 horas) desde Barcelona, atracó en el dique de es Botafoc y partió a las 2000 horas hacia Palermo. Es el buque insignia de Costa Cruceros con unas dimensiones considerablemente superiores a las del resto: 337 metros de eslora, con capacidad para 5.224 pasajeros en ocupación doble (hasta 6.554 en ocupación máxima) repartidos en 2.612 camarotes, más una tripulación de 1.646 personas.
Por último, el Nautica, de la naviera de lujo Oceania Cruises, entró a las 13.00 horas procedente de La Valeta (Malta) y permaneció atracado en el Pantalán Sur de Botafoc (atraque 4) hasta las 23.00 horas, hora en que zarpó hacia Valencia.
Regulación
De esta manera, con los datos en la mano, se puede contemplar que pese a esos cuatro buques, el desembarco de personas no ha sido mayor que otros días, por lo que atendiendo exclusivamente al ordenamiento urbano, y dejando al lado posibles implicaciones medioambientales, no ha supuesto un mayor impacto que otros días.
A este respecto, desde Autoridad Portuaria de Baleares (APB) explicaron que el pico máximo de cruceristas alcanzado el año pasado fue de 13.862, mientras que este año la previsión es que de 9.730 cruceristas como máximo. En 2025 hubo siete días en los que se superaron las 11.000 camas, una cifra que este año no se alcanzará ningún día.
Sin caos circulatorio
Las únicas aglomeraciones se han producido a la salida del Costa Smeralda. Lo habitual es que, a la salida de la embarcación, los cruceristas se dividan entre quienes tienen excursiones ya contratadas y se acercan hacia algunos de los autobuses discrecionales que les esperan a mano derecha de la estación marítima, y quienes deciden pasar las horas que tengan en la isla por su propia cuenta.
Es entre estos últimos donde más problemas se han producido, especialmente a la hora de coger un taxi, formando largas colas debajo de un sol que, como este mismo martes, ajusticiaba a los recién llegados, sin apenas sombra. Y es que en plena temporada turística y con el mes de julio ya entrado, la estación marítima se encuentra en plenos trabajos de reformas, con los operarios trabajando. Al menos, en esta ocasión, no han condicionado la salida de vehículos como sucedió a principios de temporada y que convitió la zona en un «caos circulatorio».
Este martes esta salida ha sido más ordenada, con la presencia de la Policía Portuaria en el lugar, y unos taxis que acudían con relativa frecuencia. Otros tantos optaban por coger el autobús de línea, el UE-9, que les lleva hasta el Puerto de Ibiza, o el servicio de aquabus, que les lleva directamente hasta el puerto vía mar. Los más valientes han decidido ir andando, pese al fuerte calor.
Entre los comerciantes del puerto de Ibiza y del barrio de la Marina hay cierta división respecto al impacto económico. Mientras algunos aseguran que supone una gran aportación de clientes y que, prácticamente, son la principal fuente de ingresos, otros critican que son un público más curioso que comprador.
Comerciantes
María, de la tienda Cambalache, asegura que este martes ha sido «un día muy bueno» con tantos clientes en la zona. Paula, de la tienda Oasis, tiene la misma perspectiva ya que «desde temprano y a lo largo de todo el día he notado una mayor afluencia de gente y de clientes». Alberto propietario de varias tiendas de venta de ropa en el puerto de Ibiza, tiene una visión algo más negativa, puesto que afirma que «el crucerista cuando viene aquí gasta poco, y es algo que me dicen también compañeros que tienen otros negocios».
Cruceristas
Vanesa y Naomi son dos jóvenes holandesas que han aprovechado al máximo las horas que han tenido en la isla. Han ido de compras, a comer, y a tomar algo, llevándose una rápida impresión de la isla: «es todo bastante caro, especialmente las bebidas», asegura Vanesa.
Sebastian y su mujer, originarios de Polonia, visitan la isla por primera vez recorriendo el Puerto y la ciudad de Ibiza. No han pensando grandes planes para su estancia en Ibiza, «solo comer y disfrutar de nuestro tiempo por aquí», aseguraron.
Tourist go home Basta de masificación!