Una familia de Ibiza, cuyos cuatro miembros presentan un diagnóstico de trastorno del espectro autista (TEA), está solicitando acceso a las plazas de aparcamiento para personas con movilidad reducida. Para ellos, cada desplazamiento a la ciudad supone un calvario cargado de ansiedad, por lo que han alzado la voz para exigir que las administraciones autonómica y estatal reconsideren su situación.
Tal y como ha podido conocer IB3 en una entrevista con la familia Belton, la unidad familiar ha trasladado al Gobierno central su petición de modificar la normativa actual, ya que afirman enfrentarse a un «infierno» cada vez que deben salir a realizar trámites urbanos. Tanto los padres, Sueyan y su marido, como sus hijas, cuentan con un diagnóstico de TEA y distintos niveles de dependencia.
La madre de esta familia, explica que «el ruido de los camiones o el olor de un cigarrillo, terminan en crisis absoluta», además añade que no entiende que no se le haya dado una tarjeta azul todavía, pues «cuando han visto que mi hija camina dos manzanas, ya pasa por una crisis absoluta». A pesar de sus constantes reclamos, la administración les ha denegado reiteradamente la tarjeta de estacionamiento. La regulación vigente establece que, para obtener dicho permiso municipal, es obligatorio poseer un certificado de discapacidad que acredite una movilidad reducida mínima del 33%.
El proceso actual obliga a que los especialistas de la Consejería evalúen el grado de dependencia, ciñéndose a los baremos estrictamente definidos por el Estado. «Del CAIB me mandan al Ayuntamiento, del Ayuntamiento a Servicios Sociales y de Servicios Sociales vuelvo al CAIB» señala la madre de la familia, haciendo énfasis en que no está encontrando una solución a su problema. Al no encontrar amparo en la ley actual, la familia ha lanzado un grito de auxilio, reclamando que se contemplen casos específicos como el suyo, donde las necesidades funcionales van mucho más allá de la discapacidad física tradicional.