La polifacética Carmen Tur (Menorca, 1940) presenta este sábado la Historia de la Cofradía del Santo Cristo Yacente de la Catedral de Eivissa, un libro en el que queda plasmado el amor que esta maestra jubilada siente por esta agrupación religiosa a la que siempre ha estado vinculada. La presentación tendrá lugar a las 19.30 horas. El obispo Vicent Ribas será el encargado de presentar este interesante trabajo.
—Le ha dedicado mucho tiempo a la preparación de este libro.
—En realidad, trabajando en él a diario, he tardado unos dos años. La labor de investigación no termina nunca y doy por bien empleado este tiempo. Sólo con que a una persona le guste, ya me doy por satisfecha.
—Exactamente, ¿qué cuenta en esta obra que presenta el sábado?
—He buscado toda la hemeroteca existente desde el año 1944 hasta ahora. Primero, explico qué son las cofradías en España, su finalidad, y después me centro ya en las nuestras, escribiendo sobre las procesiones por orden cronológico y quiénes fueron sus fundadores. He intentado también encontrar muchas fotografías, lo cual no ha sido fácil. Si este libro se intentara hacer diez años más tarde, creo que no hubiera sido posible porque es muy difícil encontrar a cinco generaciones con fotos y noticias relacionadas con la cofradía. En el libro, además, cuento cómo antes en Ibiza había cinco cofradías, ahora son siete, y pienso que ha sido el tiempo ideal para presentar este trabajo. Siempre digo que no soy escritora, ni buena ni mala, sólo he tenido voluntad y amor hacia nuestra tradición y cultura.
—Dedicar este libro a la cofradía del Santo Cristo Yacente, ¿es por motivos personales?.
—Mi padre y mi hermano eran cofrades allí cuando antes era más difícil encontrar a gente que quisiera implicarse. Además, hay que recordar que hasta hace unos años las mujeres no podían procesionar. Yo, antes de que lo permitieran, iba en la procesión a cara tapada y desde hace años soy también secretaria de la cofradía. El libro empezó como una pequeña historia, pero al final he escrito más de 200 páginas sobre ella. Es la base para que, en un futuro cercano, otras personas investiguen y puedan completar este trabajo. Estaría muy contenta con ello. Yo facilitaría a estas personas todo lo que he podido recopilar sobre la cofradía.
—Esta agrupación, lógicamente, habrá evolucionado con los tiempos.
—De hecho, para una segunda publicación ya he recopilado todo lo que salió en esta última Semana Santa. Así se podrá continuar con este libro. Es verdad que para hacer este trabajo se necesita tener tiempo, que te guste el tema y que no quieras ganar dinero, sino lo contrario. Igual pierdes dinero, pero ganas en satisfacción. Seguro que hay más gente como yo, pero es cierto que no es fácil encontrar a gente con tiempo para escribir estos trabajos. La verdad es que no sé cuándo, pero la cosa tendrá que cambiar y volveremos a esos tiempos en que teníamos menos, pero sí mucha más tranquilidad.
—Los componentes del Santo Cristo Yacente estarán felices con este libro
—Están muy contentos. Pensaba que, al ser en julio, la agrupación musical no iba a participar y, sin embargo, sí lo hará y está contentísima. Hay que destacar que, durante todo el año, sus 60 componentes suben dos veces a la semana a la Catedral para ensayar. Después, sólo vemos los resultados tres o cuatro días. Por ello, que lo hagan tan bien no es fruto de la coincidencia, es fruto de su gran trabajo. Hoy en día, una cofradía es más una reunión de amigos y de familiares, aunque es difícil encontrar relevos entre la gente joven. Ibiza, nos guste o no, no ha tenido nunca una gran tradición de procesiones. Menos mal que ha venido la gente de fuera que ha formado nuevas hermandades. En Santa Eulària, por ejemplo, me encanta todo lo que han hecho en estos últimos años. Tienen unas maravillosas procesiones, muy bien organizadas, y creo que deben comenzar ya a pensar en recopilar su historia para que no se les escape.
—Sin embargo, muchos tienen la sensación de que este año ha habido una mayor participación en los actos de Semana Santa.
—Sí, pero se han tenido que recortar algunas cosas que se querían introducir y que no considerábamos adecuadas para nuestras procesiones. Obispos como Vicente Juan Segura o el actual, Vicent Ribas, han dicho que hasta aquí hemos llegado y que esto es lo nuestro. Las procesiones han mejorado, también por la buena voluntad de todos los cofrades. No es tanto la cantidad, sino la calidad y una procesión en Vila no puede durar cuatro horas porque no somos la cofradía de la Macarena o la de Triana. Tenemos lo que tenemos y debemos conformarnos.
—En el libro comenta cómo han cambiado las procesiones en Vila. Algo significativo es que ya no se reparten caramelos.
—En realidad, esto estuvo prohibido desde el principio, pero sí existía cierta permisividad. También eran unos tiempos en que no todos los días se comían caramelos. Hemos mejorado, pero debemos mejorar más y preparar las procesiones durante todo el año. En el libro cuento cómo eran las procesiones antes; cómo eran nuestras tradiciones según me contó una señora de Sant Jordi. En Ibiza, podemos decir que teníamos una cuaresma dentro de otra cuaresma, sobre todo si hablamos de comida porque esos días comíamos menos y con menos calidad.
—¿El Santo Cristo Yacente estaba relacionado con algún gremio concreto?
—-No. La gente piensa que la imagen sólo era transportada por militares y no es así. Lo hacían en el turno que les correspondía, porque se hacían turnos y participaban hasta 48 asociaciones más. Al Santo Cristo lo llevaban todos. Mucha gente, al leer el libro, cambiará la idea que tenía sobre esta cofradía.