Aena defendió este jueves que la remodelación prevista para el aeropuerto de Ibiza responde a la necesidad de adaptar la infraestructura a las nuevas exigencias de la normativa europea y recuperar los niveles de calidad del servicio, descartando que las actuaciones previstas supongan un incremento de la capacidad operativa del aeropuerto o del número de despegues y aterrizajes.
La actuación, incluida en la planificación del DORA III, permitirá modernizar unas instalaciones cuya última gran ampliación se desarrolló entre 2008 y 2013. Desde entonces, la aplicación de nuevas normativas, especialmente en materia de seguridad aeroportuaria y control de fronteras, ha obligado a destinar cada vez más superficie a estos procesos, reduciendo el espacio disponible para los pasajeros y provocando episodios de congestión en distintos puntos de la terminal.
El vicepresidente ejecutivo de Aena, Javier Marín, explicó que la inversión responde precisamente a esa evolución normativa. «A lo largo de los años han ido surgiendo cambios normativos, necesidades en materia de seguridad aeroportuaria y de controles de inmigración. El propio Brexit impactó tremendamente en los aeropuertos españoles y eso ha hecho que las superficies destinadas a estos servicios se hayan visto congestionadas, de tal forma que hoy la experiencia percibida por los viajeros está por debajo de los índices de calidad que debe tener un aeropuerto como el de Ibiza», afirmó.
Marín señaló que el objetivo es «modernizar, actualizar y volver a elevar el nivel de calidad que necesita este aeropuerto, además de prepararlo para futuras normativas que requerirán todavía más espacio».
Mejoras previstas
Entre las principales actuaciones previstas figura la instalación de sistemas automatizados de última generación en los controles de seguridad, que permitirán a los pasajeros mantener líquidos y dispositivos electrónicos dentro del equipaje de mano durante la inspección. Estos nuevos equipos requieren una mayor superficie, motivo por el que se ampliarán distintos espacios de la terminal.
La adaptación a la normativa europea también obliga a modificar el sistema de control de fronteras. Para ello, el proyecto contempla un nuevo dique exclusivo para vuelos con origen o destino fuera del espacio Schengen, así como la implantación de un control centralizado de pasaportes que permitirá separar los flujos de viajeros Schengen y no Schengen, optimizando la operativa y reduciendo los tiempos de espera.
La renovación incluirá igualmente una reforma integral de la sala de embarque, que pasará a disponer de 32 puertas, además de ocho nuevas pasarelas de embarque, los llamados ‘fingers’. Actualmente, este sistema presta servicio a aproximadamente una cuarta parte de los vuelos durante la temporada alta, porcentaje que podría elevarse hasta alrededor del 75 % tras la remodelación, «mejorando el confort y la accesibilidad de los pasajeros», destacó Aena en una nota.
El proyecto incorpora asimismo nuevos espacios para aseos, áreas de descanso, zonas infantiles, servicios para pasajeros con movilidad reducida, locales comerciales y dependencias para trabajadores y compañías. También se prestará especial atención a los vuelos interislas mediante una zona específica en la sala de embarque y la mejora de la accesibilidad con nuevas rampas y ascensores.
Aena subraya que ninguna de estas actuaciones afecta al denominado «lado aire» del aeropuerto, es decir, al campo de vuelos donde operan las aeronaves. En consecuencia, la infraestructura mantendrá la misma capacidad para realizar aterrizajes y despegues.
«Las inversiones se refieren exclusivamente a la terminal. No hacemos ninguna actuación en el campo de vuelo y, por lo tanto, el número de aterrizajes y despegues que puede realizar el aeropuerto seguirá siendo exactamente el mismo», recalcó Javier Marín.
El vicepresidente de Aena insistió en que el aeropuerto «no es el condicionante de la demanda turística», sino una infraestructura que da respuesta a las necesidades de conectividad de residentes y visitantes. En este sentido, explicó que el aumento del número anual de pasajeros registrado en los últimos años no implica necesariamente una mayor presión turística sobre la isla, ya que la estancia media de los visitantes se ha reducido.
«Hoy hay más pasajeros porque las estancias son más cortas, no porque haya más personas al mismo tiempo en la isla. El aeropuerto tiene que estar preparado para atender esa demanda con calidad, pero lo importante es que no hacemos ninguna actuación para que el campo de vuelos crezca», afirmó.
Durante la reunión mantenida con representantes institucionales y del tejido económico y social de Ibiza, Marín destacó además el inicio de una nueva etapa de colaboración para consensuar el desarrollo del proyecto.
«Esta ha sido una reunión importantísima porque nos ha permitido explicar lo que estamos proyectando para satisfacer las necesidades del aeropuerto y, al mismo tiempo, escuchar las inquietudes de la sociedad ibicenca», señaló.
En este sentido, avanzó que el proceso de redacción del proyecto contará con nuevos encuentros técnicos para abordar cuestiones como la movilidad, los accesos o el transporte terrestre. «Entramos ahora en la fase de elaboración del proyecto y mantener un flujo de información constante, tener en cuenta las necesidades de las instituciones y explicar los avances será una prioridad para Aena», concluyó.
Con esta remodelación, el gestor aeroportuario pretende adaptar el Aeropuerto de Ibiza a los nuevos estándares europeos de seguridad y calidad, mejorar la experiencia de residentes y visitantes y garantizar que la principal puerta de entrada a la isla continúe prestando un servicio acorde con las necesidades actuales, sin modificar la capacidad operativa de la infraestructura.
¿Para qué construir más pasarelas de embarque si la mayoría de las aerolíneas no las usan porque no quieren pagar 30 euros por cada 15 minutos de uso? ¡La gran mayoría de mis vuelos siempre salen de una plataforma remota! El aeropuerto actual es una vergüenza. ¡He estado en aeropuertos mucho mejores en África!