El Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza & Formentera Preservation ha analizado los últimos datos publicados por el Departamento de Transición Energética del Govern de les Illes Balears, que muestran que las emisiones de gases de efecto invernadero de la isla aumentaron un 61,3 % durante 2025 respecto al año anterior. El principal factor de este incremento fue el mayor consumo de combustibles fósiles y, dentro de ellos, el Jet A-1, el queroseno utilizado por los aviones comerciales, volvió a ser el combustible que más emisiones generó en la isla, muy por encima del resto de combustibles analizados.
Ante estos resultados, la coordinadora del Observatorio de Sostenibilidad de Ibiza, Elisa Langley, advierte de que la isla sigue sin avanzar al ritmo necesario para cumplir los objetivos de reducción de emisiones fijados por la Ley balear 10/2019, de cambio climático y transición energética, que establece una reducción del 40 % antes de 2030. «No vemos indicios de reducción de emisiones, pese a los objetivos fijados por la Ley balear de cambio climático, sino un aumento importante. Los datos muestran que debemos seguir avanzando para reducir el impacto del modelo de movilidad de la isla y acelerar la transición hacia alternativas menos contaminantes», señala.
En total, Ibiza emitió durante 2025 1.593,5 kilotoneladas de CO₂ equivalente —la unidad utilizada para medir en una misma escala el impacto sobre el cambio climático de todos los gases de efecto invernadero—, frente a las 987,9 kt registradas en 2024.
El análisis del Observatorio muestra que el aumento de las emisiones estuvo impulsado principalmente por el consumo de combustibles fósiles, responsable del 82,2 % del total de emisiones registradas en la isla durante 2025. En conjunto, estos combustibles —como el queroseno de aviación, el gasóleo o la gasolina— generaron 1.310,6 kt de CO₂, un 74,9 % más que el año anterior. Estos datos forman parte del Informe de Sostenibilidad de Ibiza 2025, actualmente en fase de elaboración y financiado íntegramente por el Consell Insular d'Eivissa.
El queroseno de aviación lidera las emisiones
Dentro de este grupo, el Jet A-1, el combustible utilizado por los aviones, volvió a ser el combustible que más emisiones generó. Durante 2025 fue responsable de 786,1 kt de CO₂, lo que representa el 60 % de las emisiones derivadas del consumo de combustibles fósiles. Según explica el Observatorio, este dato está relacionado con el volumen de combustible repostado en el aeropuerto de Ibiza, que ha aumentado por las directrices destinadas a evitar el denominado tankering. Esta práctica consiste en cargar combustible adicional para realizar también parte del siguiente vuelo y evitar repostar en el aeropuerto de destino. Aunque puede responder a motivos económicos u operativos, transportar ese combustible adicional hace que el avión pese más, consuma más combustible y genere más emisiones.
El segundo combustible con mayor contribución fue el gasóleo A, utilizado principalmente por vehículos y embarcaciones de recreo, que generó 260,4 kt de CO₂ y representó el 19,9 % de las emisiones derivadas del consumo de combustibles fósiles en 2025. Le siguieron la gasolina 95, con 121,8 kt (9,3 %), y el gasóleo B, con 82,9 kt (6,3 %). El resto de combustibles tuvo una contribución significativamente menor.
Frente al fuerte incremento registrado por los combustibles fósiles, las emisiones asociadas a la generación de electricidad tuvieron una incidencia mucho menor en el incremento global. En conjunto alcanzaron las 282,9 kt de CO₂ en 2025, un 18,6 % más que en 2024. De ellas, 260,7 kt correspondieron a la central térmica de Ibiza y 22,1 kt a la electricidad importada a través del enlace eléctrico Mallorca-Ibiza.
«Los datos muestran claramente que el consumo de combustibles fósiles continúa siendo la principal fuente de emisiones de gases de efecto invernadero en Ibiza, por encima de las asociadas a la generación de electricidad. Esto indica que todavía no hemos conseguido reducir el impacto del transporte, tanto el que llega a la isla como el que se realiza dentro de ella», explica Langley. «El aumento del consumo de combustible de aviación y de gasóleo A, utilizado principalmente por vehículos y embarcaciones de recreo, refleja el preocupante crecimiento continuado de la movilidad y del flujo turístico, pero también pone de manifiesto que seguimos sin disponer de alternativas no fósiles capaces de cubrir las necesidades de transporte de la isla. Ambas cuestiones se han de abordar de manera estratégica y conjunta para poder llegar a la necesaria reducción de emisiones», añade.