Cuando eran las diez de la mañana, el exterior del Cementeri Vell de ses Figueretes congregaba ya a decenas de personas que esperaban para rendir un emotivo homenaje a sus familiares, represaliados durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, en la nueva capilla inaugurada en el camposanto con ese fin. Sin embargo, la jornada, lejos de la concordia que cabía esperar, estuvo marcada por las críticas de la principal asociación de familiares de víctimas de la represión en Ibiza y Formentera, el Fòrum per la Memòria d’Eivissa i Formentera, tanto por la organización del acto como por su desarrollo.
La primera discrepancia surgió incluso antes del inicio de la ceremonia, a raíz del listado de personas cuyos restos han sido buscados como víctimas de la represión franquista. El programa oficial incluía 65 nombres, mientras que el presidente del Fòrum, Luis Ruiz, aseguraba que faltaban más de una treintena. «No queremos que haya gente que se marche sin escuchar el nombre de su abuelo», defendía Ruiz durante una discusión que se prolongó bastante más de lo deseable.
El Govern balear, encargado de organizar el acto a través del Plan de Fosas y representado por la directora general de Relaciones Institucionales y de Relaciones con el Parlament, Xesca Ramis, sostuvo que los nombres leídos eran «los que aparecen en el estudio del censo presentado a la comisión y aprobado por ella. Esa es la información oficial que, por responsabilidad, debemos ofrecer».
Bajo un calor sofocante
La controversia retrasó el comienzo de la ceremonia durante más de media hora, mientras los asistentes permanecían en el exterior del cementerio. La espera se produjo bajo una alerta amarilla por altas temperaturas, con un calor sofocante que afectó especialmente a las personas de mayor edad. De hecho, una de ellas llegó a marearse, aunque el incidente no tuvo mayores consecuencias.
Cuando finalmente los asistentes pudieron acceder al recinto, comprobaron que la carpa habilitada para el homenaje y el número de sillas resultaban insuficientes para resguardar a todos del intenso calor.
Homenaje cargado de emoción
Finalmente, el acto comenzó con la intervención del concejal de Cementerios del Ayuntamiento de Ibiza, Manu Jiménez, quien explicó que la capilla número 29, situada en el primer patio del Cementeri Vell, había sido cedida por una propietaria que ya no podía hacerse cargo de ella. Posteriormente, el Govern solicitó destinar ese espacio a un memorial para las víctimas de la represión franquista, iniciativa que el Ayuntamiento aceptó restaurando la capilla, que entonces se encontraba «en un estado ruinoso».
Acompañado por la música del violín de Laura Boned, uno de los momentos más emotivos llegó con la intervención de Bartolomé Costa, bisnieto de Bartolomé Costa Serra.
«A día de hoy el legado familiar continúa. Mi bisabuelo se llamó Bartolomé Costa, igual que mi abuelo, mi padre y yo. Y, por supuesto, también le he puesto ese nombre a mi hijo», explicó emocionado.
Vecino de Sant Rafel y picapedrero de profesión, Bartolomé Costa Serra fue asesinado en Ibiza el 18 de noviembre de 1936, a los 63 años. Dejó viuda a Catalina Torres Riera, de Can Mosson, y nueve hijos. Sus restos fueron inhumados este jueves en la nueva capilla para ofrecer a su familia un lugar donde recordarlo, algo que se le negó durante casi nueve décadas.
Quince víctimas localizadas
Los restos de Bartolomé Costa no son los únicos recuperados durante las excavaciones arqueológicas realizadas en el Cementeri Vell. La arqueóloga del proyecto, Almudena García, explicó que este cementerio forma parte del Plan de Fosas desde sus inicios y destacó la enorme complejidad de los trabajos de identificación.
«Hemos encontrado 15 víctimas, de las cuales hemos podido identificar a tres», señaló. Se trata de Bartolomé Costa Serra, Mariano Castelló Castelló y Josep Vidal Ramón.
La especialista explicó que las dificultades obedecen a que los restos de las personas fusiladas aparecieron dispersos y, en muchos casos, muy deteriorados, hasta el punto de que algunos ya no conservan ADN suficiente para permitir su identificación.
Si durante el acto solo se rindió homenaje público a Bartolomé Costa fue porque las familias de Mariano Castelló y Josep Vidal ya habían celebrado ceremonias privadas y sus restos habían sido inhumados con anterioridad.
Tras la intervención de Xesca Ramis y el descubrimiento de una placa con la inscripción «Aquí reposan las víctimas de la represión franquista durante la Guerra Civil y la dictadura», tuvo lugar la ofrenda floral. Primero participaron los representantes institucionales y, posteriormente, los familiares.
La pequeña capilla alberga ya los restos de varias víctimas de la represión franquista. Las coronas y los claveles depositados durante el homenaje fueron colocados junto a los nichos, mientras aún queda espacio para acoger futuras identificaciones.
El acto concluyó con unas palabras de Manu Jiménez, quien destacó que «no podemos cambiar lo que ocurrió, pero sí podemos decidir cómo recordamos a quienes sufrieron y cómo acompañamos a sus familias. Esta capilla es un lugar de dignidad, de respeto y de memoria».
Críticas del Fòrum
Nada más finalizar la ceremonia, varios miembros del Fòrum per la Memòria d’Eivissa i Formentera solicitaron explicaciones a los representantes del Govern y del Ayuntamiento por el desarrollo del acto.
Luis Ruiz recordó que la asociación ha participado desde el inicio del proyecto. «Desde el Fòrum hemos colaborado desde el principio, aportando la documentación histórica que sirvió de base para el proyecto arqueológico y participando en los trabajos de campo con pico, pala y carretilla, además de asistir a todas las reuniones», afirmó.
Por ello, lamentó que la entidad no hubiera sido invitada a intervenir en una ceremonia de estas características. «Siempre se ha hecho así en actos similares celebrados, por ejemplo, en Mallorca», señaló.
También criticó que el equipo de arqueología no dispusiera de un espacio para explicar el desarrollo de las excavaciones y las razones por las que únicamente ha sido posible identificar tres de las quince víctimas localizadas.
Otro de los reproches fue el cambio de fecha del homenaje. «La directora general me dijo personalmente que sería en septiembre y, finalmente, se ha celebrado en julio, en plena temporada turística, lo que ha dificultado que muchas personas pudieran asistir», aseguró Ruiz. «Hemos esperado 90 años; dos meses más no habrían supuesto ninguna diferencia», concluyó.
Por su parte, fuentes del Govern explicaron que las asociaciones no intervinieron porque «se trataba de un acto organizado conjuntamente por el Govern y el Ayuntamiento» y porque «los verdaderos protagonistas debían ser los familiares». Respecto al cambio de fecha, indicaron que obedeció a motivos de agenda y no pudieron confirmar si la modificación fue comunicada correctamente a todos los implicados.
Pesaos que sois joder!! Todo por sacar unos votos más!!! Donde están las placas de Paracuellos, las checas e infinidad de tropelías que hizo ese bando, rojo, torticero y siempre mal intencionado!!!