El próximo 5 de agosto será un día muy especial para Nieves Guasch Torres. Después de 36 años detrás del mostrador de la floristería Es Romaní, en la calle Es Fornàs del barrio de Ca n'Escandell, pondrá punto final a una trayectoria profesional que ha ido creciendo al mismo ritmo que el propio barrio. Lo hará tras completar, como viene haciendo desde hace años, uno de sus trabajos más emblemáticos: la decoración floral para las Festes de la Terra del Ayuntamiento de Ibiza.
«Lo primero que voy a hacer nada más jubilarme es irme de vacaciones con la familia unos días a un parque natural que hay entre Ourense y Portugal», explica con una mezcla de ilusión y nostalgia mientras termina de recoger la tienda que ha sido su segunda casa desde diciembre de 1990.
Entonces, recuerda, «todavía estaba embarazada de mi hija mayor, Nieves». Han pasado más de tres décadas desde que abrió las puertas de Es Romaní y, durante todo ese tiempo, no solo ha visto evolucionar su negocio, sino también el entorno que la rodea.
Barrio
«El barrio ha cambiado muchísimo», recuerda. «Cuando abrí, la calle ni siquiera estaba asfaltada y cuando llovía la tienda se llenaba de barro. Poco a poco se fue mejorando todo y Ca n'Escandell ha crecido muchísimo. Ahora hay mucha más gente y se ha convertido en el mejor barrio de la isla».
Ese crecimiento del barrio fue paralelo al de su propia familia. Es Romaní no solo fue un negocio, sino también el escenario donde crecieron sus dos hijas, Nieves y Julia.
«Este negocio me permitió poder compaginar el trabajo con la familia», afirma. «Mis hijas siempre me acompañaban a montar los centros florales y han vivido toda su vida con su madre siendo florista».
No es extraño, por tanto, que el cierre de esta etapa también tenga una importante carga emocional para ellas.
«Mi hija ha estado viniendo estos días, mientras desmontamos la tienda, diciendo que, como se ha criado aquí, también necesita hacer su duelo», explica emocionada.
Durante más de tres décadas, Es Romaní ha sido mucho más que un comercio de barrio. Entre ramos, centros florales y plantas, generaciones de vecinos han entrado por su puerta para celebrar bodas, nacimientos, aniversarios o despedir a seres queridos. Un lugar donde, además de flores, siempre había tiempo para una conversación.
Relevo
Aunque Nieves se despide, Es Romaní no bajará la persiana. El establecimiento iniciará una nueva etapa de la mano de Ana Serra Alcántara, quien asumirá el relevo de un negocio cuya continuidad lleva cerca de un año preparándose.
La historia de ese relevo comenzó de manera inesperada.
«Ana vino como clienta para preparar las flores de su boda y, como es una «intensa»», comenta entre risas Nieves, «no paraba de mirarlo todo y de decir que le encantaba. Me explicó que tenía un emprendimiento de bordados y que quería montar su propio negocio».
Aquella visita terminó convirtiéndose en una propuesta que fue tomando forma con el paso de los meses.
«Ella me propuso ampliar mis ideas a la floristería y acabó por convencerme», explica Nieves mientras ambas continúan trasladando muebles, herramientas y materiales para dejar lista la nueva etapa del establecimiento.
La imagen actual de la tienda, prácticamente desmontada a pocos días del cambio, no impide que los vecinos sigan entrando constantemente para saludar a Nieves, conocer a Ana o ponerse al día de las últimas noticias del barrio y de la familia.
«Voy a acabar poniendo unas mesitas aquí fuera para sentarnos a hablar con las vecinas y tomarnos un café», bromea Ana, consciente de que el componente humano ha sido siempre una de las señas de identidad de Es Romaní y decidida a conservar ese espíritu de cercanía.
Futuro
La nueva responsable quiere mantener la esencia floral que Nieves ha construido durante más de tres décadas, pero aportando también su propia personalidad. Bajo el nombre de ‘Estudio Floral Creativo Es Romaní’, el establecimiento combinará la tradición del negocio con una apuesta por el diseño floral contemporáneo.
«He estado mes y medio en Barcelona haciendo un curso de diseño floral, además de todo lo que estoy aprendiendo al lado de Nieves», explica Serra.
Ese aprendizaje conjunto durante los últimos meses ha servido para garantizar una transición natural entre dos generaciones unidas por la misma pasión por las flores.
Mientras Ana ultima los preparativos para inaugurar esta nueva etapa, Nieves se prepara para cerrar definitivamente una historia que comenzó hace 36 años en una calle de tierra y que hoy deja una profunda huella en uno de los barrios que mejor ha visto crecer.
Porque, aunque el próximo 5 de agosto sea su último día como florista al frente de Es Romaní, el legado de Nieves Guasch seguirá floreciendo entre las paredes de una tienda que forma ya parte de la memoria cotidiana de Ca n'Escandell.