Un lector se ha puesto en contacto con Periódico de Ibiza y Formentera para hacer llegar su profundo descontento con la imagen de abandono que presenta el Camí des Fornas, en el municipio de Sant Antoni.
En un vídeo grabado en la zona, este vecino denuncia la alarmante proliferación de arbustos y árboles secos en los alrededores de este bosque en plena temporada de verano, una época especialmente crítica en la que se ha llegado a pasar por alertas de incendio en todas las islas Baleares a causa de la intensa ola de calor registrada durante estas últimas semanas. «Así están los bosques de Ibiza, luego habrá un incendio y todo el mundo se lavará las manos», comparte este vecino en el vídeo mientras graba pinos secos caídos.
La preocupación vecinal se multiplica al poner el foco en incendios forestales recientes como los ocurridos en Ávila o Madrid, donde el fuego llegó a arrasar una superficie de hectáreas equivalente a la extensión conjunta de Ibiza y Formentera. Ante este panorama, resulta alarmante observar el estado de este camino, concluye el residente con que el aspecto actual del bosque representa una «auténtica tea para que se produzca un incendio».
Hay mucha gente que habla de "limpiar los bosques" sin conocer realmente cómo funciona el medio natural. Un bosque no es un parque urbano. Limpiar millones de hectáreas sería materialmente imposible: harían falta cientos de miles de personas trabajando de forma continua. Además, gran parte de los bosques se encuentran en zonas de muy difícil acceso, donde ni siquiera pueden entrar vehículos o maquinaria. Y aunque se pudiera limpiar, surge otra pregunta: ¿qué hacemos con toda esa biomasa? ¿Cómo se saca de allí? ¿Con qué medios? ¿Se tritura allí mismo? ¿Se quema? ¿Cómo se hacen llegar las máquinas hasta esos lugares? A todo esto hay que añadir otro problema del que casi nadie habla: los propietarios forestales. En muchas zonas los montes están tan protegidos que apenas se puede realizar ninguna actuación sin una larga lista de autorizaciones. En algunos casos parece que no puedas ni mover una piedra sin pedir permiso. Esa misma protección hace que, en muchas fincas, sea prácticamente imposible obtener una rentabilidad económica. Y si una finca no genera ingresos, ¿de dónde sale el dinero para invertir en su mantenimiento? Los propietarios ya tienen la obligación de mantener limpias las zonas próximas a viviendas, caminos y carreteras, porque ahí sí existe un mayor riesgo para las personas y los bienes. Lo que sí se puede hacer es gestionar las zonas más sensibles, crear cortafuegos, mantener pistas forestales y reducir el combustible vegetal en áreas estratégicas.