Jessica Ros es DJ, cantante, compositora y productora, una artista que ha encontrado en la música su forma de expresión desde muy temprana edad. Su conexión con este mundo comenzó cuando apenas tenía nueve años, momento en el que empezó a cantar y a descubrir su pasión por interpretar canciones de grandes voces como Adele, Beyoncé o Whitney Houston.
Durante su adolescencia continuó formándose con clases de teclado para poder acompañarse mientras cantaba, un paso que reforzó aún más su deseo de dedicarse profesionalmente a la música. «Siempre tuve claro que quería vivir de la música. Si pudiera hablar con esa Jessica de nueve años que soñaba con conseguirlo, le diría que lo ha logrado», explica la artista.
A los 18 años comenzó su carrera profesional y, además de la faceta vocal, descubrió el mundo del DJ, una nueva vía para transmitir emociones y conectar con el público. Desde entonces ha tenido la oportunidad de actuar en diferentes escenarios, experiencias que le han permitido crecer como artista y seguir aprendiendo en cada sesión.
Su inquietud por conocer la música desde todas sus perspectivas también la llevó a estudiar Producción Musical durante cuatro años en Madrid, una formación que le ha dado las herramientas necesarias para crear sus propias canciones y desarrollar una identidad artística más completa. Con una trayectoria marcada por la pasión, la constancia y las ganas de seguir evolucionando, Jessica Ros mira atrás con orgullo al ver que aquel sueño de infancia se ha convertido en una realidad. «Creo que esa niña de nueve años estaría muy orgullosa de ver hasta dónde hemos llegado, y espero que esto solo sea el principio», afirma.
—¿Qué significa para ti formar parte del cartel del Dona Fest dentro de las Festes de la Terra?
—Para mí es un auténtico orgullo poder formar parte de un festival como Dona Fest, es una oportunidad muy especial. Como artista ibicenca y como mujer, me hace muchísima ilusión aportar mi granito de arena para que la música siga siendo un espacio para todos. Tengo muchísimas ganas de subirme al escenario y hacer que la gente disfrute, baile y se lleve un recuerdo bonito de esa noche.
—¿Crees que este tipo de festivales ayudan realmente a dar más visibilidad a las mujeres DJs?
—Sí, sin duda. Lo importante es que todos tengamos las mismas oportunidades para demostrar nuestro trabajo y nuestro talento. Cuanta más visibilidad haya, más niñas y jóvenes podrán pensar: «Yo también quiero dedicarme a esto», y eso me parece muy bonito.
—¿Has preparado alguna sorpresa especial para esta actuación?
—¡Claro! Siempre intento que cada actuación tenga algo diferente. Estoy preparando un set muy potente, con mucha energía, temas que me encantan y alguna sorpresa que prefiero guardar para el domingo. Además, como también soy cantante, siempre me gusta incluir algún momento con mi voz durante la sesión. Creo que eso conecta muchísimo con el público, anima y le da un toque diferente al show, eso hace que la experiencia sea aún más especial.
—¿Cómo nació Jessica Ros como DJ?
—Desde siempre me ha apasionado la música. Cuando cumplí los 18 años quise descubrir un poco más allá del mundo de la canción e investigar otras formas de vivir la música. Fue entonces cuando conocí el mundo del DJ y me enamoré por completo de él. Me fascinó la posibilidad de conectar con la gente de una manera diferente, crear una historia a través de una sesión y sentir esa energía que se genera en la pista. Desde entonces no he dejado de aprender, evolucionar y disfrutar de este camino, compaginándolo con mi faceta como cantante, compositora y productora.
—Ibiza es la capital mundial de la música electrónica. ¿Eso inspira o también impone? ¿Como ves la escena ibicenca en estos momentos?
—Las dos cosas. Inspira muchísimo porque estás rodeada de algunos de los mejores artistas y de una cultura musical única en el mundo. Pero también impone porque el nivel es muy alto. Aun así, prefiero verlo como una motivación para seguir creciendo y dar siempre mi mejor versión. Creo que la escena ibicenca sigue siendo un referente mundial, pero también me gusta ver cómo cada vez hay más espacio para nuevos talentos y propuestas diferentes. Hay muchísimo talento local que merece ser escuchado. En mi caso, además, me encanta todo tipo de música. A la hora de pinchar me adapto mucho al ambiente de cada fiesta y a la energía que me transmite el público. Me gusta combinar diferentes géneros musicales para crear sesiones dinámicas, sorprender a la gente y conseguir que todo el mundo disfrute y se sienta identificado en algún momento de la sesión.
—Compones, produces y cantas. ¿Qué te supone un mayor reto?
—Sin duda, la producción musical. Para mí es la parte más complicada porque nunca sabes realmente cuándo una canción está terminada. En mi caso, durante estos últimos años, mientras estudiaba producción musical en Madrid, he creado varias canciones, pero todavía no he publicado ninguna porque siempre encuentro algún detalle que creo que podría mejorar. Soy muy perfeccionista y siempre pienso que puedo darles una vuelta más. Con el tiempo también he aprendido que en la música no existe un ‘bien’ o un ‘mal’ absoluto; muchas veces todo depende del gusto, de la visión y de las decisiones de cada productor. Eso me ha ayudado a relativizar un poco ese perfeccionismo y estoy segura de que muy pronto llegará el momento de compartir esas canciones con todo el mundo.
—¿Te resulta más exigente enfrentarte al público con un micrófono o detrás de una cabina?
—Para mí, lo más exigente es cuando hago las dos cosas a la vez: pinchar y cantar durante la sesión. Es un reto que me encanta porque me permite ofrecer algo diferente al público, pero también requiere muchísima concentración. Tienes que estar pendiente de la música, de la técnica, de leer la energía de la gente y, al mismo tiempo, interpretar con la voz. Cuando todo encaja y ves que el público disfruta, la sensación es increíble.