La multitudinaria manifestación celebrada este domingo contra los planes de Aena para el aeropuerto de Ibiza ha dejado también lecturas muy diferentes entre los principales representantes empresariales y sindicales de la isla. Mientras la Federación Empresarial Hotelera de Ibiza y Formentera (FEHIF) considera «razonables» las inversiones planteadas para modernizar las instalaciones y desvincula estas actuaciones de un incremento del número de turistas, CAEB advierte de las contradicciones existentes entre las explicaciones ofrecidas por Aena y la documentación conocida. UGT, por su parte, interpreta la protesta como una exigencia ciudadana de cambio del actual modelo turístico y económico.
Las tres organizaciones coinciden, no obstante, en mostrar su respeto por la movilización y la participación ciudadana. La FEHIF ha dicho respetar «profundamente» la protesta y considera fundamental el debate abierto sobre el futuro del aeropuerto. El representante de la CAEB en las Pitiusas, José Antonio Roselló, defiende igualmente que hay que escuchar a quienes salieron a la calle porque «la gran mayoría de asistentes persiguen el bien para Ibiza». UGT va más allá y valora «muy positivamente» la respuesta de la sociedad ibicenca.
La patronal hotelera mantiene una posición favorable a las inversiones que Aena presentó el pasado mes de julio durante la reunión celebrada en el Consell de Ibiza. Así lo ha manifestado su gerente, Santiago García Ramón, quien ha señalado que «se trata de inversiones razonables para adaptar la terminal a exigencias de seguridad, mejorar la operativa y ofrecer un mejor servicio a residentes, trabajadores y visitantes».
FEHIF
La FEHIF ha insistido en separar la modernización de las instalaciones de un posible incremento de turistas. «Según las explicaciones recibidas», ha señalado García Ramón, «no se incrementará la capacidad del campo de vuelos ni el número de despegues y aterrizajes por hora. La reforma busca atender mejor la demanda existente, con menos colas, más seguridad, una mayor accesibilidad y una operativa más eficiente».
Desde la FEHIF han recordado también que «el volumen de visitantes que puede alojar la isla viene determinado, en gran medida, por la oferta de alojamiento turístico disponible, que se ha mantenido estable en los últimos años». Por ello, los hoteleros consideran que no puede establecerse una relación automática entre la reforma de la terminal y un aumento del número de turistas.
La federación empresarial, además, ha reivindicado su posición favorable a la contención: «No apoyaremos ninguna actuación que tenga como finalidad incrementar el número de pasajeros durante la temporada alta. Muestra de ello es nuestra solicitud de eliminar 9.000 plazas hoteleras de la bolsa turística de Ibiza, con el fin de que no puedan destinarse a nuevos establecimientos».
«La modernización de las infraestructuras de Ibiza es plenamente compatible con la contención turística», ha concluido García Ramón, «mejorar la seguridad, la accesibilidad, la eficiencia y la calidad del servicio no significa crecer sin límites sino gestionar mejor una realidad ya existente».
CAEB
Más dudas ha mostrado José Antonio Roselló. El representante de CAEB en las Pitiusas considera que una inversión de la magnitud de la prevista por Aena requiere un análisis «pausado y muy profesional» y por ello ha hecho un llamamiento a buscar «un modo amable de entendernos».
Roselló ha recordado que, durante la reunión mantenida hace unas semanas entre Aena, el Consell y diferentes entidades de la isla, el gestor aeroportuario presentó unas actuaciones de carácter técnico destinadas a mejorar la eficiencia de los servicios y adaptar las instalaciones a determinadas exigencias normativas.
Según la información conocida sobre aquella reunión, Aena no habló entonces de una intención de aumentar el número de pasajeros. Sin embargo, Roselló ha advertido de que existe ahora una «contradicción flagrante» entre lo ocurrido en aquel encuentro y el debate abierto posteriormente.
El representante de la CAEB ha señalado que la previsión de un incremento de pasajeros sí figura en la documentación del proyecto promovido por Aena. «Está escrita negro sobre blanco», ha subrayado. Y ha indicado que es significativo que los representantes del ente aeroportuario no abordaran esta cuestión durante la reunión o que ninguno de los asistentes reparase en ella.
«Si Aena engatusó a los asistentes, eso es harina de otro costal», ha apuntado Roselló, quien también ha manifestado que la CAEB no participó en aquel encuentro y que su conocimiento de lo ocurrido procede de la información difundida posteriormente.
Roselló también se ha mostrado crítico con la forma en la que Aena gestiona las instalaciones. «A mí no me cabe ninguna duda de que Aena utiliza el aeropuerto como caja registradora», ha afirmado, «con una cierta insensibilidad hacia el territorio».
No obstante, el representante de la CAEB en las Pitiusas considera que la responsabilidad principal de contener los flujos turísticos no corresponde al gestor aeroportuario, sino a las políticas económicas desarrolladas en cada territorio. En su opinión, Aena debe colaborar y evitar iniciativas que puedan entrar de facto en contradicción con esas políticas.
Esta situación lleva a Roselló a defender un modelo de cogestión que permita a las instituciones participar en el diseño de las políticas de inversión aeroportuaria. Una problemática que, recuerda, no es exclusiva de Ibiza y que se reproduce en Mallorca, Barcelona y otros destinos europeos donde aumenta la tensión entre turismo y residentes.
UGT
Muy diferente es la lectura de UGT. Su portavoz en Ibiza, Diego Ruiz, ha indicado que la participación en la manifestación debe interpretarse como algo que va mucho más allá del rechazo a una posible ampliación de las instalaciones aeroportuarias. «Desde UGT valoramos muy positivamente la respuesta de la sociedad ibicenca ante la amenaza de ampliación del aeropuerto», ha señalado Ruiz. Y ha dejado claro que el sindicato entiende esta protesta como «un rechazo a la masificación turística y a la depredación del territorio y sus recursos», además de una contestación al modelo económico existente en Ibiza.
UGT sostiene que este modelo «no aporta beneficios para la sociedad en su conjunto ni para muchos de los ciudadanos y ciudadanas individualmente» y considera que la respuesta obtenida por la convocatoria demuestra que existe una demanda social para modificarlo. «Está claro que es necesario un cambio y la ciudadanía lo exige», concluye Ruiz.
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