La familia de una mujer de 79 años ha denunciado la prolongada espera que, según asegura, sufrió la paciente en el servicio de Urgencias del hospital Can Misses antes de ser diagnosticada de una colecistitis aguda y sometida a una intervención quirúrgica para extirparle la vesícula biliar.
Según el relato de sus familiares, la mujer comenzó a encontrarse mal durante la noche del domingo, con vómitos continuos y un intenso dolor abdominal. El lunes acudió al servicio de Urgencias, donde fue sometida al triaje, aunque, siempre según la versión de la familia, permaneció alrededor de doce horas sentada en la sala de espera sin ser atendida por un médico.
Los familiares explican que, durante ese tiempo, la paciente no pudo ingerir ni alimentos ni agua ante la posibilidad de que tuviera que someterse a pruebas diagnósticas o a una intervención quirúrgica. «Estuvo toda la noche vomitando y luego pasó más de doce horas sin comer ni beber mientras esperaba a que la atendieran», lamentan.
La nieta de la paciente asegura que su madre preguntó en varias ocasiones por el estado de la atención, primero de forma verbal y posteriormente presentando varias hojas de reclamaciones. Su prioridad, afirma la familia, era que la mujer fuera valorada cuanto antes debido al dolor que padecía. «Lo único que queríamos era que la atendieran», sostienen.
Según relatan, incluso un celador, al ver a la anciana esperando durante tantas horas, intervino para interesarse por su situación. Sin embargo, aseguran que la atención médica no llegó hasta unas dos horas después.
Finalmente, ya de madrugada, la paciente fue sometida a distintas pruebas diagnósticas. Los médicos determinaron que sufría una colecistitis aguda y decidieron ingresarla para intervenirla.
quirúrgicamente a la mañana siguiente. Durante la operación, explican los familiares, los cirujanos comprobaron que el cuadro era más complejo de lo inicialmente previsto, ya que la inflamación había afectado parcialmente al hígado.
La familia evita atribuir el agravamiento del cuadro clínico a la demora en la atención, aunque reconoce que se pregunta si las largas horas de espera pudieron influir en la evolución de la enfermedad. «No lo sabemos y no podemos decirlo, pero es una duda que nos queda», explican.
Los allegados también aseguran que la mujer llevaba tiempo manifestando molestias en esa zona del abdomen, aunque las pruebas realizadas con anterioridad no habían detectado ninguna patología relevante.
Tras la intervención, la paciente permanece ingresada y evoluciona favorablemente, según explica su familia, que insiste en que su objetivo al hacer pública esta situación es denunciar los tiempos de espera registrados ese día en Urgencias y reclamar una atención más ágil para pacientes de edad avanzada y con dolor intenso.
38 años en la isla , a mi y mi familia en urgencias siempre nos atendieron fatal. Horas interminables, hojas de reclamaciones cada vez que se va. doctores paseando como si nada y negligencias gigantes por todos lados. Terminamos pagando privados para dejar esta atrocidad. Duele que de nuestros impuestos sigamos tapando este gran problema que nadie hace nada. Solución radical YA…