«Justicia divina», comenta la persona que ha tomado esta fotografía este lunes por la tarde en la calle Pere Francès de Ibiza. Los ocupantes de un Ferrari han dejado aparcado su lujoso deportivo en pleno carril bici, sin contar con que en pocos minutos aparecería un policía local para aplicarles la correspondiente ‘receta’.
Según explican testigos presenciales, los ocupantes, al advertir de la presencia del agente, han salido corriendo de la cafetería en la que se encontraban, pero ya ha sido demasiado tarde y deberán pagar la sanción correspondiente. El querer ahorrarse la zona azul o el ‘parking’ de es Pratet les ha salido caro, aunque no tanto como su Ferrari.
Sin querer sonar ordinario, pero este señor se pasa la multa por el forro de los testículos (o por los labios de la vulva, si se trata de una señora o señorita).