Cáritas Diocesana de Ibiza ha hecho público su agradecimiento a la empresa Van Wyck & Van Wyck, encargada de organizar la polémica fiesta en sa Pedrera el pasado 13 de agosto, por una significativa donación de 40.000 euros.
Esta celebración llevada a cabo en el espacio público de sa Pedrera ha estado rodeada de polémica. En este sentido, vecinos y el PSOE de Sant Antoni han cargado contra el Ayuntamiento por autorizar este evento privado en este espacio público.
Por su parte, el PP de Sant Antoni afirmó días antes de la celebración de la fiesta que el evento privado era de carácter benéfico ya que los organizadores habían previsto realizar una donación de 40.000 euros a Cáritas Sant Antoni y de 10.000 euros al Motoclub de Formentera e Ibiza, destinando un total de 50.000 euros a fines solidarios.
Tal y como han explicado desde la entidad, este aporte económico, gestionado en nombre de Cáritas Parroquial de Sant Antoni, permitirá a la organización ampliar sus recursos destinados a la asistencia de personas vulnerables en dicha parroquia.
Llamamiento a la colaboración
La organización benéfica ha aprovechado la ocasión para instar a las grandes empresas del sector del ocio presentes en la isla a sumarse a iniciativas de colaboración. El objetivo es que destinen una porción de sus ganancias a la lucha contra la pobreza y la desigualdad social que persisten en Ibiza.
Desde Cáritas han querido recordar que, a pesar de la imagen de prosperidad que proyecta Ibiza, impulsada por su atractivo turístico y una vasta oferta de ocio, la realidad social de la isla es compleja. Y es que miles de individuos, incluyendo hombres, mujeres y niños, se encuentran en situación de exclusión. Paradójicamente, el auge económico de la isla ha contribuido a que muchas personas carezcan de una vivienda digna y subsistan en condiciones precarias, incluso aquellos que cuentan con un empleo y un salario.
Esta situación se atribuye a un modelo económico que, según la entidad, se fundamenta en la especulación, el materialismo y el individualismo. Dicho modelo no garantiza una distribución equitativa de la riqueza generada y no prioriza la erradicación de la exclusión social.
En este contexto, Cáritas Diocesana de Ibiza ha reiterado su llamamiento a las empresas con arraigo en la isla, aquellas que han contribuido al éxito global de Ibiza. Se les solicita que destinen una parte de los beneficios obtenidos en el territorio a la solidaridad con los colectivos más desfavorecidos. La organización subraya que algunas compañías ya colaboran, evidenciando el impacto positivo de su compromiso. No obstante, numerosas empresas aún permanecen ajenas a esta problemática. Cáritas las invita a conocer de cerca sus programas de acogida, acompañamiento y promoción, y a contribuir mediante donativos para asegurar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan.
Muy listos los de Cáritas con su nota de prensa no han estado.