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Denuncian el impacto de excursiones de motos de agua en aguas portuarias de Ibiza

Una vecina asegura que las excursiones pasan hasta seis veces al día junto a los acantilados de Es Soto

Denuncian que las motos circulan a gran velocidad y a escasa distancia de los acantilados situados bajo la muralla de Dalt Vila, en la zona de Es Soto y Cas Bronner. | Foto: Toni P.

| Ibiza |

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Una vecina de Eivissa ha denunciado públicamente la presencia reiterada de motos de agua que, según asegura, circulan a gran velocidad y a escasa distancia de los acantilados situados bajo la muralla de Dalt Vila, en la zona de Es Soto y Cas Bronner. La residente sostiene que no se trata de un episodio aislado, sino de una situación que se repite diariamente durante la temporada turística y que, a su juicio, está afectando tanto a la tranquilidad del entorno como a la fauna que habita en esta zona del litoral.

Según explica, varias motos de agua realizan excursiones por este tramo de costa «hasta seis veces al día», pasando «a poquísimos metros de las rocas y de la base de la muralla» y circulando, siempre según su testimonio, «a velocidad máxima».

La vecina considera especialmente preocupante la proximidad con la que se realizan estas maniobras y asegura que las motos incumplen la distancia de seguridad que, según afirma, debe mantenerse respecto a la costa. Una circunstancia que, de confirmarse, supondría un incumplimiento de la normativa marítima aplicable.

El efecto sobre las aves

Más allá de la cuestión relacionada con la navegación, la denunciante pone el foco en las consecuencias que el ruido y el paso de las embarcaciones tienen sobre la fauna de la zona. En concreto, asegura que una bandada de cormoranes, aves protegidas que frecuentan este tramo del litoral, se ve obligada a abandonar el lugar cada vez que las motos se aproximan.

«Causan el pánico diario entre la fauna local», afirma la vecina, que describe cómo los cormoranes salen huyendo ante el ruido de los motores cuando las motos de agua pasan cerca de los acantilados.

La residente considera especialmente grave que estos hechos se produzcan junto al conjunto histórico de Dalt Vila, integrado en el conjunto de Eivissa declarado Patrimonio Mundial por la Unesco. A su entender, el valor patrimonial y ambiental del entorno debería hacer especialmente exigente su protección frente a este tipo de actividades.

La vecina asegura que ya ha trasladado sus quejas a las administraciones. Según explica, ha utilizado de forma reiterada la aplicación oficial Línea Verde del Ayuntamiento de Eivissa para comunicar la situación y aportar pruebas de lo que estaba sucediendo.

Quejas sin respuesta

Sin embargo, denuncia que hasta el momento no ha recibido una respuesta efectiva ni ha observado ninguna intervención que haya puesto fin a la situación. «El silencio absoluto y la falta de intervención» de las autoridades, sostiene, permiten que las empresas o particulares responsables continúen realizando estas actividades.

La denunciante reclama una mayor vigilancia de este tramo del litoral y medidas que permitan comprobar si las motos de agua están cumpliendo las condiciones establecidas para la navegación y las distancias de seguridad respecto a la costa.

«Es intolerable que el negocio y la diversión egoísta de unos pocos destruyan la paz de nuestro entorno natural», afirma, antes de reclamar «compromisos y soluciones inmediatas» a los responsables políticos de la isla.

La vecina hace así pública su denuncia con el objetivo de que se investigue la situación y se determine si las actividades que describe se ajustan a la normativa vigente, así como para reclamar una mayor protección de un espacio especialmente sensible por su valor ambiental y patrimonial.

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1 comentario

user Luis | Hace una hora

Estos hacen lo que les da la gana en toda la isla.

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