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Llenar el depósito en Ibiza cuesta ya 100 euros

Taxistas y conductores reclaman ayudas ante el encarecimiento de los carburantes y advierten de que la subida termina repercutiendo en otros gastos

Gasolinera Moeve en Ibiza. | Foto: Odile Ana

| Ibiza |

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Cien euros. Es lo que acaba de pagar Silvia Navarro por llenar el depósito de su coche en una gasolinera de Ibiza. «Hace un año, bastante menos. Unos 30 euros menos», explica nada más terminar de repostar. Su caso no es aislado. El encarecimiento de los carburantes vuelve a hacerse notar en los surtidores de la isla y preocupa tanto a los conductores particulares como a quienes dependen diariamente de un vehículo para trabajar.

Juan Carlos Tenorio Plaza, taxista de Sant Josep, calcula que llenar un depósito de unos 50 litros ha pasado de costarle entre 70 y 75 euros a acercarse a los 100 euros. Una diferencia que, trasladada a los cinco meses de temporada, pesa especialmente en las cuentas de un profesional. «Son 20 o 25 euros al día y, cuando hablamos de 150 días, es bastante dinero», señala.

En su caso, el problema añadido es que las tarifas del taxi están reguladas y el incremento del combustible no puede trasladarse libremente al precio del servicio. Tenorio recuerda que estaba prevista una subida de tarifas que finalmente no se ha producido, mientras el combustible sí se ha encarecido. Por ello considera necesario algún tipo de apoyo al sector. «Por lo menos una ayuda o alguna subvención que facilite el trabajo al transporte público», reclama.

Para intentar contener el gasto no existen demasiados trucos. «Ir tranquilito», resume el taxista, que recuerda además que los vehículos llevan limitadores de velocidad. Una conducción moderada es, por ahora, una de las pocas herramientas que tiene para reducir el consumo.

Bicicleta y coche compartido

Entre los conductores particulares, la subida también está modificando algunos hábitos. Silvia tiene la ventaja de trabajar cerca de casa y procura desplazarse andando o en bicicleta siempre que puede. Sin embargo, considera que en una isla como Ibiza prescindir completamente del vehículo resulta complicado. «Hay cosas que tienes que hacer. O en barco, o en avión o en coche. Los que vivimos en la isla tenemos que salir de alguna forma», afirma.

Ainara Ortiz también ha visto cómo cada visita a la gasolinera supone un desembolso mayor. «Antes llenabas el depósito con 60 o 70 euros y ahora cada vez que vengo son 80 y no lo lleno», explica. El precio le ha llevado además a buscar estaciones de servicio más económicas: «Tienes que venir a la gasolina más low cost porque ni siquiera te puedes permitir otra».

Javier Akrach, conductor de transporte privado, opta por varias fórmulas para intentar reducir el gasto: compartir coche, utilizar las tarjetas de fidelización de las estaciones de servicio y recurrir a la bicicleta o al patinete eléctrico cuando es posible.

La posibilidad de recuperar algún tipo de bonificación sobre los carburantes encuentra respaldo entre los entrevistados. Akrach considera que una reducción de la carga fiscal ayudaría porque el combustible «repercute en la comida, en ir a trabajar, en cualquier cosa», aunque recuerda que el encarecimiento responde a una situación geopolítica internacional.

Silvia Navarro también defiende la necesidad de intervenir, especialmente pensando en quienes necesitan desplazarse para trabajar y tienen mayores dificultades económicas. «Yo afortunadamente lo puedo pagar, pero hay gente que no puede llenar el depósito y tiene que moverse para ir a trabajar», señala.

Una preocupación que va más allá de lo que marca el surtidor. El combustible forma parte de los costes del transporte y la distribución y su encarecimiento puede terminar trasladándose a otros productos y servicios. En Baleares, además, la insularidad añade un sobrecoste: la gasolina se sitúa entre 12 y 19 céntimos por litro por encima del promedio nacional y el gasóleo, entre 10 y 17 céntimos más.

Para los profesionales que recorren kilómetros cada jornada, los céntimos se acumulan; para los particulares, cada depósito obliga a hacer más cuentas. Mientras los precios vuelven a subir, unos y otros buscan la misma manera de reducir una factura de la que, en Ibiza, resulta difícil escapar.

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1 comentario

Anonimus Manu | Hace 26 minutos

Barato

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