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Aeropuerto de Ibiza

El GEN-GOB exige frenar la ampliación de los aeropuertos de Baleares ante la masificación turística

Las tres secciones del grupo ecologista reclaman límites efectivos al número de vuelos en Mallorca, Menorca e Ibiza para proteger el territorio

Zona de llegadas del aeropuerto de Ibiza al inicio de la temporada turística de este 2026. | Foto: Moisés Copa

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El GEN-GOB ha manifestado su rechazo rotundo a los proyectos de ampliación aeroportuaria en Mallorca, Menorca e Ibiza, y exige a las administraciones que detengan una política de infraestructuras que, según la organización, conduce únicamente a una mayor masificación turística. Las tres secciones del grupo ecologista han hecho un llamamiento conjunto para apostar por el decrecimiento turístico en las islas.

Durante 2025, Mallorca registró casi 250.000 operaciones de aviones, mientras que Ibiza superó las 85.000 y Menorca alcanzó las 37.000. Estas cifras preocupan especialmente a la organización porque, según señalan, se continúa sin tener en cuenta los impactos acumulativos sobre el territorio y sobre la población, que ve cómo se reduce progresivamente su calidad de vida.

El GOB considera que ampliar los servicios aeroportuarios significa «dar alas a un modelo de masificación turística que ya ha superado ampliamente los límites ambientales, territoriales y sociales de las islas». Incrementar su capacidad, añaden, no responde a las necesidades de la población residente, sino que facilita aún más la llegada de visitantes y, por tanto, aumenta la presión sobre un territorio finito.

«No necesitamos más aeropuertos ni más capacidad para hacer llegar más turistas, necesitamos poner límites al crecimiento y recuperar unas islas habitables», afirman desde la organización. Según su análisis, la masificación no se manifiesta solo dentro de las terminales aeroportuarias, sino que se traduce en más congestión en las carreteras, más presión sobre la vivienda, más consumo de agua y energía, más residuos y una intensificación de la urbanización.

Inversión millonaria en ampliaciones

Según continúan explicando, en todas las islas, Aena y el Ministerio prevén aumentar de manera significativa el número de pasajeros y turistas. El DORA III contempla una inversión de unos 1.000 millones de euros para ampliar los aeropuertos de Baleares, con unos 600 millones destinados a Mallorca, 267 millones a Ibiza y 170 millones a Menorca.

El grupo ecologista considera que estos recursos deberían servir para mejorar los servicios necesarios para la población y para avanzar hacia un modelo más sostenible, en lugar de aumentar la capacidad de seguir atrayendo turismo. Mallorca ha alcanzado este año casi los 34 millones de visitantes y se prevé superar los 35 millones en 2031. En Menorca ya se han superado los cuatro millones de visitantes, cifra que la organización considera desmesurada para un territorio que es Reserva de Biosfera.

Ibiza: un caso de presión extrema sobre el territorio

La situación en Ibiza resulta especialmente grave, según el GOB. La isla, con solo 572 km² y unos 160.000 residentes, sufre una presión creciente sobre el territorio, el agua, los recursos naturales, las infraestructuras y la vivienda, especialmente durante los meses de temporada alta. A pesar de esta situación, este año se han superado los nueve millones de visitantes y las previsiones apuntan a que se podría llegar a los diez millones en 2031.

Para la organización, Ibiza constituye un ejemplo claro de lo que sucede cuando el crecimiento turístico supera la capacidad del territorio: «La solución no es hacer más grande la puerta de entrada, sino reducir la presión que soporta la isla». El aeropuerto, añaden, debería ser una infraestructura al servicio de la sociedad y de las necesidades de la isla, pero su crecimiento se ha convertido en uno de los principales instrumentos de expansión de un modelo turístico que ya genera graves problemas sociales y ambientales.

La cifra de visitantes no se traduce automáticamente en bienestar para la población residente, según denuncia el GOB. Al contrario, el crecimiento desmesurado ha ido acompañado de una fuerte presión sobre el mercado inmobiliario, de un aumento del coste de la vida, de precariedad laboral y de una dificultad cada vez mayor para que los jóvenes y las familias puedan vivir y emanciparse en su propia isla.

Decrecimiento no significa empobrecimiento

El grupo ecologista considera que hablar de decrecimiento no significa hablar de empobrecimiento ni de cerrar los aeropuertos. Significa reequilibrar el modelo, poner límites a la presión turística y priorizar la calidad de vida de las personas que viven en las islas. Significa apostar por un turismo de proximidad, por estancias más largas y por una actividad que aporte valor sin poner en riesgo los recursos naturales, la vivienda, el territorio y los servicios públicos.

«Las islas no pueden continuar funcionando como si su capacidad fuera infinita», señala el GOB. No se puede aceptar que cada problema provocado por el crecimiento se resuelva con una nueva infraestructura que permita continuar creciendo. El agua, el territorio, la vivienda, las carreteras y los espacios naturales tienen límites, y también los tiene la capacidad de las islas para acoger visitantes sin perjudicar la vida de las personas que residen en ellas.

Reivindicaciones

Ante esta situación, el GOB reclama aturar los proyectos de ampliación de la capacidad aeroportuaria de Mallorca, Menorca e Ibiza; garantizar que cualquier actuación aeroportuaria no responda a las expectativas de crecimiento turístico; establecer límites efectivos al número de vuelos y pasajeros que pueden asumir las islas; y priorizar la inversión pública en el mantenimiento de servicios e infraestructuras que mejoren la calidad de vida de la población residente, en lugar de continuar ampliando la capacidad para atraer más turismo.

«No nos conformamos con ser una destinación turística. Queremos poder vivir en nuestras islas y decidir qué futuro queremos para ellas», concluye la organización. El debate, según el GOB, no es si caben más aviones, sino si se quiere continuar haciendo crecer un modelo que expulsa a las personas residentes y consume los recursos que se necesitan para vivir. Para la organización, la respuesta resulta clara: hay que decir basta a la ampliación aeroportuaria y apostar por un plan de decrecimiento turístico pactado, justo y necesario.

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4 comentarios

user Fariña | Hace una hora

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user Davide | Hace 2 horas

JomateixEntiendo el punto, y es evidente que la isla sufre problemas estructurales gravísimos que ningún aeropuerto va a solucionar. De hecho, apoyo totalmente medidas contundentes contra la saturación: prohibir los cruceros, reducir plazas aéreas y vetar plataformas como Airbnb. Pero modernizar la terminal no va de atraer más masa, sino de dignidad operativa. La obra no consume un solo metro más de territorio, sino que optimiza el suelo que ya ocupa el recinto aeroportuario actual. Además, las inversiones de Aena se autofinancian con su propia actividad comercial y tasas; no restan presupuesto a desaladoras, carreteras ni servicios públicos. Que los fingers queden ociosos en invierno es pura estacionalidad balear, pero en verano su función no es meter más aviones —la pista no da más de sí—, sino evitar el caos en plataforma, ganar en seguridad y no hacinar a miles de personas en jardineras bajo el sol. Se puede y se debe luchar contra la masificación sin condenar nuestras infraestructuras existentes a la precariedad.

user Jomateix | Hace 2 horas

DavideEn invierno sobran fingers y no se usan. Modernizar, actualizar no pasa por consumir mas territorio ni recursos. De todas formas la sociedad ibicenca hace tiempo que tiene problemas mas graves y su solución no pasa por el.proyecto que se quiere hacer en el aeropuerto

user Davide | Hace 3 horas

Hay que diferenciar claramente entre aumentar la capacidad de vuelos y modernizar unas instalaciones que se han quedado obsoletas. Ampliar las puertas de embarque no incrementa la capacidad de la pista —que ya está al límite—, sino que permite sustituir los traslados en autobús y el estacionamiento en remoto por accesos directos, mejorando la seguridad, la accesibilidad y la operatividad del aeropuerto. Modernizar la terminal no equivale a fomentar la masificación: es perfectamente compatible exigir una reducción o un tope estricto en el número de vuelos para frenar la saturación turística y, al mismo tiempo, contar con una infraestructura digna y eficiente para quienes ya transitan por ella.

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