La bandera roja, que prohíbe el baño a los usuarios, sigue ondeando en la playa de s’Arenal de Sant Antoni, con motivo de un nuevo vertido ocurrido el pasado domingo por la mañana. Un fallo en la red de saneamiento obligó al Ayuntamiento de Sant Antoni a cerrar preventivamente la zona de baño por el riesgo de contaminación. La obstrucción de una de las bombas de depuración del municipio, causada por un objeto metálico que quedó incrustado en la instalación, paralizó el funcionamiento normal de bombeo, según explicaron desde el Consistorio. Esta avería hizo que parte de las aguas fecales, en lugar de ser depuradas correctamente, vertieran directamente en los torrentes de Buscastell y Regaró, llegando hasta la costa.
Según ha explicado a este rotativo la concejala de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Sant Antoni, Pepita Torres, los análisis de cultivo del agua requieren un tiempo mínimo de 48 horas de procesamiento en laboratorio especializado. Torres estimó que los primeros resultados llegarán entre el jueves y el viernes, motivo por el cual la playa permanezca cerrada al menos hasta finales de semana.
A simple vista no se observan restos de contaminación visible en el agua y el estado actual de la playa parece correcto, asegura la regidora. Pese a ello «el cierre preventivo se mantiene estrictamente hasta que los análisis puedan certificar de forma oficial que las condiciones de seguridad y calidad son las adecuadas para el baño».
«Fenómenos puntuales»
Torres afirmó que estos vertidos son «hechos puntuales» por fallos de infraestructura, fenómenos que define como «completamente distintos de los vertidos estacionales de agua de lluvia que, de manera natural, desembocan en las playas próximas a los torrentes durante las épocas de precipitaciones». En las últimas semanas, durante las primeras lluvias de septiembre, se han observado vertidos de aguas pluviales en distintos puntos de la costa, «un hecho normal y previsible derivado del sistema natural de drenaje» según asegura la regidora.
Sin embargo, en este caso de s’Arenal sí se ha tratado de un vertimiento directo de aguas fecales, motivado por un fallo específico de la red de depuración municipal, que requiere un tratamiento y respuesta diferenciada. La concejala insistió en que el Consistorio dispone de procesos de activación claros y protocolos bien estipulados para ambas situaciones, y que en todo momento se actúa conforme a la normativa establecida.
Torres quiso poner en valor el trabajo realizado por el equipo técnico del Ayuntamiento, que ha respondido de forma rápida y coordinada. El departamento de Medio Ambiente «procedió inmediatamente a tomar muestras de agua en dos puntos estratégicos de la zona de baño, siguiendo los protocolos establecidos». Las muestras han sido enviadas al laboratorio certificado correspondiente para análisis de calidad y conformidad con los estándares de seguridad sanitaria.
La concejala quiso enfatizar, además, en la importancia del mantenimiento preventivo realizado en la red de saneamiento. En este sentido, destacó que cada semana se revisan todas las bombas de depuración del municipio como parte de un programa riguroso de vigilancia y mantenimiento, buscando detectar y resolver problemas antes de que se conviertan en incidencias graves. El fallo de este domingo ha sido una excepción rara, derivada de un objeto metálico que consiguió atravesar los sistemas de protección normales.
Estructuras no dimensionadas
Una visión más crítica presenta Rafel Tur, presidente de Alianza por el Agua, quien explicó a este rotativo que los vertidos se producen por una estructura deficiente tanto en la parte de bahía correspondiente a Sant Antoni como en el de Sant Josep. En este sentido, remarcó que las infraestructuras no dan abasto para los picos de población que se registran durante el verano. «Hay que hacer una actualización del alcantarillado y parece que los Ayuntamientos no quieren hacerlas porque son obras molestas para los vecinos», expresó.
Tur enfatizó, además, que el crecimiento urbanístico es más rápido que el de las infraestructuras. «Al final, todo acaba en el mar», recordó. Señaló también que la calidad de las aguas debe garantizar que no haya episodios de contaminación, lo que requiere infraestructuras acordes con la presión humana real de cada municipio. «En Sant Antoni hay un alcantarillado pensado para 10.000 personas, cuando puede haber 30.000 personas», afirmó, estableciendo una comparación con la situación del aeropuerto, que ha descrito como «no dimensionado para las personas que hay realmente».
El presidente de Alianza por el Agua de Ibiza destacó el alcantarillado como «uno de los grandes olvidados» e insistió en que es «de lo primero que tendríamos que arreglar porque si no todo va ya mal».
Qué se puede esperar de un consistorio municipal que "subarrienda" sus espacios naturales (Sa Pedrera, S'Arenal, etc) para raves, fiestas y todo el tipo de evento chabacano? A quien beneficia? Es prioridad para las familias del municipio? Reinvidica nuestra cultura? ¿Nos toca ser el mayor parque de atracciones del Mediterráneo? No hay más preguntas, señoría.