Medio centenar de voluntarios se han repartido este domingo por la orilla de es Figueral, bolsa en mano, para devolver a la playa la limpieza que aparenta a simple vista. Y es que, aunque se trata de una cala familiar y bastante cuidada, «basta con levantar unas cuantas piedras para que empiecen a aparecer residuos», tal y como aseguran desde el propio equipo de limpieza.
«A la gente siempre le sorprende: la playa parece muy limpia, pero en cuanto empiezas a recoger van saliendo residuos y más residuos», ha explicado Agnès Torres, bióloga marina y cofundadora de Conciencia Plástica, que ha coordinado la jornada. Latas, en un 99 % de cerveza, plásticos, colillas, vidrios rotos «que son un peligro para los niños» e incluso unos hierros «bastante peligrosos» han llenado las bolsas entre las nueve y media y el mediodía.
También han aparecido filtros procedentes de depuradoras de agua, restos de redes de pesca y protectores de boquillas de vapers, residuos que, según Torres, ayudan a entender las corrientes y la evolución de lo que llega a las playas de la isla.
Muchas familias han participado con sus hijos, aunque la bióloga ha recordado que la concienciación va dirigida a todas las edades: «Los pequeños a veces tienen más presente el reciclaje; a los adultos, con la rutina, se nos olvidan ciertas cosas».
Entre los voluntarios, 15 han llegado de la Associació de Voluntaris d'Eivissa, que acude cada año a la cita. «Nos da una gran satisfacción poder colaborar», ha señalado su presidente, Joan Sillero, cuyo grupo ya limpió el pasado fin de semana Es Cavallet y Cala Gració.
La limpieza ha formado parte de la quinta edición de las fiestas de sa Roca de sa Creu, organizadas por la Asociación de Vecinos de es Figueral. El nombre recupera la denominación con la que los vecinos conocían la playa antes de que, en los años cincuenta, un funcionario la bautizara como es Figueral.
«Decidimos hacer una fiesta que nunca se había hecho aquí en la playa», ha contado el vicepresidente de la asociación y organizador, Alfonso Pérez. El sábado, alrededor de un millar de personas pasaron por la arena entre las cinco de la tarde y las doce y media de la noche para disfrutar de danza, DJ y música en directo, con una consigna repetida desde el escenario: dejar el espacio público lo más limpio posible. El domingo, además de la recogida de residuos, ha habido tenis playa y salidas en kayak gratuitas con Kayak Ibiza, y la jornada se ha cerrado al mediodía con el tradicional ball pagès de la Colla de Peralta, en un escenario contiguo a la playa.
I perqué no ho fa l'Ajuntament que és la seua obligació? Els ciutadans paguem els nostres impostos. Menys festes i més serveis.