María Monfort Matutes tiene 24 años y reconoce que ha tenido que «adelantarse» a la edad que tiene. Risueña y natural, la joven ha repasado su vida en una entrevista en el podcast B3TTER, en la que ha hablado de su infancia, de crecer en una de las familias más conocidas de Ibiza y de España, de su relación con su abuelo y de la decisión de construir su propio camino al margen de la empresa familiar.
De hecho, el presentador decidió no utilizar sus apellidos durante la presentación porque quería, precisamente, conocer a la verdadera María, más allá del apellido que la acompaña.
Monfort es consciente del privilegio con el que ha crecido. «La gente asocia el dinero a la felicidad», explica, aunque considera que tener comodidades y facilidades no significa estar al margen de los problemas que trae la vida. Como ejemplo, recuerda la enfermedad que sufrió su padre durante años. «Yo tenía un padre muy enfermo y el dinero nunca nos ha inhibido de ello», señala. Actualmente, su padre está sano, pero para ella aquella experiencia dejó una enseñanza clara: «Sin salud no tienes nada».
Una educación con límites claros
María Monfort Matutes explica que procede de una familia adinerada, pero también «muy trabajadora» y extremadamente exigente consigo misma. En su casa, tanto ella como su hermana crecieron con libertad, aunque también con unas reglas muy claras.
Entre ellas estaban no consumir drogas, no conducir bajo los efectos del alcohol y no montar en moto. Esta última norma provoca las risas de la joven durante la entrevista, ya que su pareja es precisamente Jorge Martín, campeón del mundo de MotoGP en el año 2024. En esta línea reconoce que, si algún día tiene hijos, las dos primeras reglas no serán negociables, y que espera poder hacer algo con el tema de las motos.
Su madre también les transmitió una idea que considera fundamental: si alguna vez tenían un problema, podían llamarla sin miedo a ser castigadas. «No tenía una madre enemiga», explica, comparando su educación con la de amigos que sí tenían miedo a contar en casa cuando habían hecho algo, poniendo como ejemplo la vez que multaron a ella y a sus amigos por hacer botellón.
Según relata, durante su infancia tampoco fueron plenamente conscientes de la dimensión de la familia a la que pertenecían. Fue con el paso de los años cuando comprendieron quién era realmente su abuelo y el peso de su apellido.
De Bristol a decidir su propio camino
Con 11 años se marchó a Bristol junto a su hermana para estudiar. La decisión surgió inicialmente porque su madre quería enviar en primero de la ESO a su hermana mayor a Inglaterra para aprender inglés, aunque su hermana no quería ir. María, en cambio, sí estaba dispuesta y finalmente su padre decidió que lo mejor era que fueran juntas.
Reconoce que se marchó con miedo, pero considera que aquella experiencia terminó formando una parte importante de quien es hoy. «Lo que quiero, lo consigo», resume.
Durante años tuvo muy claro cómo quería que fuera su vida: estudiar, sacar buenas notas y acabar incorporándose a la empresa familiar. Las redes sociales estaban presentes, pero eran algo secundario. Sin embargo, llegó un momento en el que decidió que no quería entrar en el negocio familiar y que prefería construir su propio camino.
Monfort reconoce que saber que cuenta con un «colchón» que la protegería en caso de equivocarse lo que le permite tomar esa decisión con mayor tranquilidad. Pero insiste en que su prioridad es ser feliz, equivocarse y volver a intentarlo.
«Es lícito no saber qué va a pasar contigo de aquí a quince años», explica, reivindicando la necesidad de normalizar las crisis personales y las dudas sobre el futuro.
El apellido Matutes y el legado de su abuelo
Durante la entrevista también repasa la historia de su familia. Su bisabuelo fue quien llevó la electricidad a Ibiza y estuvo vinculado a Banca Matutes. Su abuelo, por su parte, estudió dos carreras en Barcelona, jugó en Primera División con el Espanyol y terminó construyendo el primer hotel de la familia en unos terrenos que tenía su familia en Platja d'en Bossa.
A partir de aquel primer establecimiento llegaría una expansión que ha llevado a la familia a contar actualmente con 47 hoteles. Su abuelo también fue ministro y alcalde de Ibiza.
Pero María no habla de ese legado únicamente desde el punto de vista empresarial. Para ella, su abuelo es, sobre todo, una referencia personal.
«¿Qué has heredado de tu abuelo?», le preguntan. Su respuesta: autoexigencia, consistencia, humildad y saber valorar las cosas.
También rechaza la imagen que algunas personas pueden tener de su abuelo por su posición. «Es muy normal», explica, hasta el punto de que todavía utiliza camisetas que tiene desde hace décadas. Para María, esa forma de ser resume buena parte de lo que le ha enseñado: trabajar, mantener los pies en la tierra y no dar nada por sentado.
«Lo que tiene que estar bien es la salud y la familia», afirma.
Cuando le preguntan qué le diría a su abuelo si estuviera viendo la entrevista, María no duda: «Es el hombre de mi vida y mi mayor ejemplo a seguir en todo». También asegura que es la persona de la que más orgullosa está y que se lo dice siempre.
La joven reconoce incluso que le pide que esté presente en su boda y que llegue a conocer a sus futuros hijos. «Hay que decir te quiero y demostrarlo», reivindica.
Las críticas y el peso de la exposición pública
El hecho de estar en el foco público también ha provocado críticas, especialmente desde que mantiene una relación con el piloto de MotoGP Jorge Martín. Sin embargo, asegura que aprendió desde pequeña a hacer «oídos sordos».
Recuerda incluso comentarios que recibía en el colegio relacionados con el dinero y su familia. Su respuesta siempre ha sido la misma: no dedicar su tiempo a atacar a otras personas.
«Reflejas lo que eres», sostiene sobre quienes escriben comentarios negativos. Reconoce, eso sí, que aunque tiene muy claro quién es y cómo es, hay días en los que determinadas críticas pueden afectarle.
El día que pensó que podía perder a Jorge Martín
Uno de los momentos más emotivos de la entrevista llega cuando recuerda el grave accidente sufrido por Jorge Martín en Qatar. El piloto sufrió una caída y posteriormente fue golpeado por otra motocicleta.
María relata que en aquel momento llegaron a pensar que podía morir. Jorge, según cuenta, pidió que la llevaran hasta él porque sentía que se estaba muriendo y quería despedirse de ella.
«Nos despedimos», recuerda María.
El piloto sufrió 14 costillas rotas y otras lesiones de gravedad. Durante aquellos momentos, María estuvo junto a él y a su padre en la UCI. Pese a la gravedad de la situación, asegura que cuando pudo mirarle a los ojos tuvo la sensación de que finalmente saldría adelante.
Con el tiempo, Jorge consiguió recuperarse. «Estos hombres están hechos de otra pasta», afirma María al recordar aquel episodio.
La experiencia reforzó todavía más una idea que aparece durante toda la entrevista: el éxito, el dinero o el trabajo pueden quedar en segundo plano cuando la salud y la familia están en juego.
La entrevista termina con María Monfort hablando de sus objetivos de vida y de la importancia de encontrar su propio camino, sin tratar de repetir necesariamente el éxito de las generaciones anteriores de su familia.
Y cuando crees que el PPanfleto no puede caer más bajo ni dar más vergüenza ajena, llega la siguiente lamida de culo al amo y familia. Fuerte aPPlauso.