Si usted pasó el miércoles de esta semana a mediodía por Sant Josep, probablemente escuchó una alarma desde el cielo, o una voz que decía «buenos días, equipo de Periódico de Ibiza y Formentera». No sucedía nada grave, simplemente se trataba de uno de los drones que patrullan la el municipio de Sant Josep desde el aire, y que lo convierte en un lugar pionero en el mundo en materia de vigilancia y seguridad.
Según explica desde la propia comisaria, desde el lugar en el que se pone en marcha todo este dispositivo, José Antonio Granados, jefe de la Policía Local de Sant Josep, este ecosistema de drones nació de la necesidad de tener «una medida eficiente para recabar información de las incidencias que atendemos desde el minuto uno». En Sant Josep, llevan desde el año 2017 trabajando con drones, pero se valoró ampliar este dispositivo para mejorar en materia de seguridad y vigilancia como «una oportunidad innovadora».
Los drones permiten ponerse en cualquier punto del municipio en «tres o cuatro minutos», ya que tienen seis repartidos por todo Sant Josep. «Podemos tener una cámara con visión térmica e infrarroja, megafonía y focos de luz en cualquier lugar del municipio», explica Granados, quien asegura que de esta forma «se han podido realizar todo tipo de operaciones».
Mientras explica las operaciones que se han realizado a cabo desde la puesta en marcha de este ecosistema de drones, en la sala de mandos hay cámaras conectadas en diferentes puntos del municipio, y dos agentes, desde su escritorio, atienden a llamadas que puedan llegar de vecinos de la zona con incidencias para poner en marcha el dron y hacerlo volar al lugar que toque en cada momento. En ese momento, uno de los agentes se encontraba precisamente revisando coches que estaban aparcados en zona de carga y descarga, y de movilidad reducida, con el objetivo de ver si estaban correctamente estacionados, y de lo contrario, proceder a sancionarlos.
Operaciones
«Con el ecosistema de drones lo que estamos haciendo, sobre todo, es dar seguimiento a las incidencias. Por ejemplo, atendemos accidentes de tráfico, hacemos seguimiento de cuestiones relacionadas con la seguridad vial y el tráfico y damos apoyo a las patrullas», explica Granados mientras observa a su compañero revisar los vehículos que estaban estacionados en un punto del municipio. «Les damos seguridad a los agentes desde el aire y les facilitamos información incluso antes de que lleguen al lugar», añade.
De esta forma, el dron es el primero en llegar al lugar de los hechos justo en el momento en el que se recibe la información de una incidencia, generalmente a través de una llamada telefónica, o a través de un agente que está en la calle. Esto permite hacer una primera revisión de 360 grados del lugar, y comunicarse con la persona afectada en caso de ser necesario. «En caso de estar herido, podemos decirle: ‘sube el pulgar si crees que te has roto algo o necesitas asistencia médica’, mientras los agentes de calle se desplazan al lugar», precisa el jefe de la Policía Local de Sant Josep.
Hace unas semanas se dio un caso que demuestra claramente la utilidad y eficiencia de este dispositivo. Tuvo lugar cuando llegó una patera a Sant Josep, y había que localizar a los migrantes que llegaron a bordo. El dron echó a volar, y finalmente pudieron dar con ellos. «Se tiene constancia de una incidencia, en este caso una llegada de patera, y se activa el ecosistema de drones»», explica sobre este caso concreto. «En zonas como Ses Salines nos coordinamos con la torre de control por si hubiese tráfico aéreo o alguna incidencia que pudiera afectar a la seguridad. Una vez tenemos esa autorización y el visto bueno, nos dirigimos hasta el lugar y, a partir de ahí, recogemos información», precisa.
Éxito
Este verano ha servido para confirmar lo que era ya una evidencia: los drones de la Policía Local de Sant Josep son un éxito. «El hecho de tener una persona ubicada en nuestra sede, capaz de levantar un dron en cualquier punto del municipio en tiempo real, lo hace infinitamente más operativo», dice Granados, asegurando que no es solo útil para grandes operaciones como pateras o fiestas ilegales en villas, sino también para cosas tan básicas como «comprobar si los vehículos están correctamente aparcados».
Además, esto ha convertido el municipio de Sant Josep en un auténtico pionero y referente en esta línea. «A nivel de seguridad, un ecosistema de drones como este, es decir, utilizando estaciones de drones pilotadas de forma deslocalizada, en Europa no tenemos constancia de que exista algo parecido, y mucho menos a este nivel», dice. «Puede haber estaciones de drones para controlar un pequeño entorno público o privado, pero controlar 168 kilómetros cuadrados de municipio como hacemos nosotros no tenemos constancia de que se haga, salvo en alguna ciudad de China y alguna ciudad de Estados Unidos», añade, demostrando que esto sitúa a Sant Josep al nivel de las ciudades más grandes del mundo.
Ahora, el dispositivo solo puede hacer que mejorar: «Los drones, como toda la tecnología, van evolucionando e incorporando nuevas funcionalidades. La última que ya está operativa en nuestro sistema es el empleo de inteligencia artificial para controlar aforos de personas, vehículos y embarcaciones». «Esto está en constante evolución. Como mejora actual, aumentar el número de estaciones sería positivo porque nos permitiría hacer más vuelos de drones o estar más tiempo posicionados en una emergencia», dice Granados.
Referente
Solo bastan 30 minutos dentro de la sala de mandos desde donde se controlan los drones de la Policía Local de Sant Josep, para evidenciar que en materia de vigilancia y seguridad, el municipio está a un nivel superior. Asistencia al instante, y un municipio de más de 160 kilómetros cuadrados con la seguridad garantizada en todo momento.
Un juguete costoso para los chicos allí arriba en el pueblo. Intente uno a llamar para avisarles que hay un coche aparcado en su vado y no puede salir para irse a trabajar. Le van a decir de que de momento no hay agente disponible ( están tomando el café en Rudi's Bar o están jugando con los drones únicos en Europa.) , que quizás, si dios quiere, en una hora vendrá uno.