Residentes y trabajadores en la zona cercana al torrente de sa Llavanera respiraron ayer con cierto alivio al comprobar que los efectos de la DANA Adam no habían sido tan graves como los registrados en 2025. Desde el Ayuntamiento de Ibiza destacaron también que las mejoras ejecutadas en los torrentes del municipio y en zonas como la avenida de Santa Eulària o Platja d’en Bossa han permitido mejorar notablemente la capacidad de drenaje y evacuación del agua.
El alcalde Rafa Triguero señalaba a mediodía cómo la circulación de vehículos ya había quedado normalizada tras registrarse importantes acumulaciones de agua en glorietas y accesos de entrada a la ciudad. «Las afectaciones de estas dos jornadas han sido cuestiones mínimas y habituales en bajos y locales comerciales en barrios donde habitualmente se concentra una mayor acumulación de agua», explicó.
Desde el Consistorio destacaron que se está realizando un diagnóstico del estado de los equipamientos municipales.
Los negocios situados en la avenida de Santa Eulària, en el polígono Eurocentro, respiraban aliviados tras confirmar que las fuertes lluvias registradas durante la madrugada prácticamente no habían causado daños, sobre todo teniendo en cuenta los graves perjuicios que sufrieron con las DANA de 2025. En Can Imprès, Joan Bonet explicó que en esta ocasión decidieron colocar elementos de protección frente a las puertas «y no nos ha entrado nada de agua. El año pasado fue un desastre porque no había ninguna máquina que funcionara».
Desde el concesionario de Nissan reconocieron que este lunes sufrieron inundaciones, pero no tan graves como las registradas en años anteriores. Aunque tuvieron que dedicar parte de la mañana a retirar el agua, ningún vehículo resultó afectado.
Toni, un vecino del edificio Brisol, celebró que las mejoras ejecutadas en los últimos meses evitaron ayer que la zona se inundara como sucedió durante las DANA de 2025. También destacó que, aunque el caudal ayer en el torrente de sa Llavanera era muy abundante, no se llegó a desbordar. En este sentido, recordó que este año el cauce había sido limpiado, mientras que antes «no lo limpiaba nadie».
Cabe recordar que, meses atrás, durante la puesta a punto de sa Llavanera, el Ayuntamiento y el Govern balear encontraron algo totalmente inesperado: una enorme tubería de 12 metros de largo y 70 centímetros de diámetro escondida dentro de una arqueta en la esquina de la avenida Ocho de Agosto con la calle Sa Llavanera.
La pieza presentaba un corte inacabado y bloqueaba completamente la salida natural del agua.