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Víctor Soriano: «El PGOU de Sant Josep no se aprobará antes de 2030, pero hay que solicitar licencias cuanto antes»

El abogado, considerado uno de los mayores expertos en litigación urbanística de España, defiende a algunos de los propietarios más importantes de Ibiza en sus conflictos con los ayuntamientos y el Consell

Víctor Soriano.

| Ibiza |

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El futuro urbanístico de Sant Josep de sa Talaia continúa rodeado de incertidumbre. La tramitación del nuevo Plan General de Ordenación Urbana (PGOU), los problemas históricos de algunas de las urbanizaciones más exclusivas de Ibiza y las diferencias entre propietarios y administraciones han generado un escenario de creciente conflictividad jurídica.

Para el abogado Víctor M. Soriano i Piqueras, director del despacho Soriano i Piqueras y uno de los especialistas en litigación urbanística más reconocidos de España, la situación exige un cambio de estrategia por parte de los propietarios afectados: dejar de esperar soluciones políticas y comenzar a ejercitar sus derechos por las vías administrativas y judiciales.

«El nuevo PGOU de Sant Josep no se aprobará antes de 2030, siendo optimistas. Estamos hablando de cuatro años más de incertidumbre y de parálisis para numerosos propietarios. Mi recomendación es muy clara: quien tenga derecho a solicitar una licencia debe hacerlo cuanto antes y, si el Ayuntamiento la deniega injustificadamente, debe acudir a los tribunales», sostiene el letrado.

Soriano conoce de primera mano la problemática urbanística de las Pitiusas. Su despacho representa a propietarios de importantes activos inmobiliarios en enclaves como Vista Alegre, Los Parques de Es Cubells, Cala Vedella o Cala Tarida, y ha asumido la dirección jurídica de algunos de los conflictos urbanísticos de mayor complejidad de la isla.

«El Ayuntamiento está enrocado y no quiere desbloquear los conflictos»

El abogado se muestra especialmente crítico con la actuación del Ayuntamiento de Sant Josep, al que reprocha su falta de disposición para encontrar soluciones individualizadas a situaciones urbanísticas que, en muchos casos, se remontan varias décadas atrás.

«El Ayuntamiento de Sant Josep no tiene ánimo de desbloquear las situaciones conflictivas. Están enrocados. Llevamos mucho tiempo intentando encontrar soluciones razonables para propietarios que tienen derechos perfectamente reconocidos, pero la respuesta municipal es sistemáticamente negativa. No va a quedar más remedio que explotar la vía del conflicto judicial en la mayoría de los casos, pero no hay que tener miedo al enfrentamiento», afirma.

Para Soriano, una de las principales dificultades reside en que la Administración parece condicionar la resolución de problemas actuales a la futura aprobación del nuevo planeamiento.

«No se puede condenar a los propietarios a esperar indefinidamente hasta que el Ayuntamiento sea capaz de aprobar su plan general. La legislación urbanística está vigente hoy, los derechos de los ciudadanos existen hoy y las administraciones están obligadas a resolver las solicitudes que reciben. El PGOU no puede convertirse en una excusa universal para no tramitar expedientes», argumenta.

Aunque el Ayuntamiento ha anunciado recientemente un programa de gestión urbanística para abordar las deficiencias de numerosos ámbitos del municipio, el abogado considera que los resultados efectivos de esas medidas están todavía por demostrar.

Una primera victoria judicial frente al Consell y el Ayuntamiento

La posición de Soriano i Piqueras en los conflictos urbanísticos de Sant Josep se ha reforzado tras un episodio reciente: la caducidad de las normas provisionales de planeamiento que habían acompañado a la suspensión de las Normas Subsidiarias del municipio.

El despacho había recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de las Illes Balears el acuerdo del Consell de diciembre de 2025 que suspendía parcialmente la aplicación de las normas urbanísticas existentes. La posterior caducidad del instrumento provisional y la recuperación de la vigencia del planeamiento anterior han permitido a los propietarios recuperar parte de la seguridad jurídica que consideraban perdida.

«Recurrimos porque entendíamos que la suspensión era arbitraria y carecía de justificación suficiente. Finalmente, las normas provisionales han decaído y se ha producido una satisfacción extraprocesal de nuestras pretensiones. Es una demostración de que enfrentarse jurídicamente a una Administración no solo es legítimo, sino que puede resultar extraordinariamente eficaz», explica Soriano.

El letrado insiste, no obstante, en que el problema de fondo permanece sin resolver: la situación urbanística de numerosos terrenos y edificaciones cuya utilización, transformación o desarrollo continúa condicionada por las decisiones municipales.

Vista Alegre y Es Cubells, dos ejemplos de la parálisis

Uno de los casos que mejor ilustra esta situación es el de Vista Alegre, considerada una de las urbanizaciones residenciales más exclusivas de Ibiza, donde se encuentran algunas de las villas de mayor valor del mercado inmobiliario balear.

Durante años, el Ayuntamiento concedió licencias para la construcción de viviendas en la urbanización, pero posteriormente modificó su criterio y comenzó a denegar nuevas autorizaciones alegando deficiencias en la ejecución de las obras de urbanización.

«Lo que está ocurriendo en Vista Alegre es difícilmente comprensible. Tenemos propietarios que han adquirido terrenos urbanos por varios millones de euros, en una urbanización donde el propio Ayuntamiento ha concedido licencias durante décadas, y que ahora se encuentran con la imposibilidad de desarrollar sus proyectos. No podemos aceptar que los errores históricos de gestión urbanística se trasladen íntegramente a los ciudadanos», afirma el abogado.

Soriano i Piqueras también asesora a propietarios que han construido sus viviendas conforme a las licencias concedidas y que posteriormente han encontrado obstáculos administrativos para culminar los trámites de primera ocupación e inscripción registral.

En algunos de estos supuestos, el despacho ha conseguido hacer valer los mecanismos legales aplicables para permitir la inscripción registral de obras terminadas conforme a licencia, pese a la falta de resolución municipal expresa.

«No estamos hablando de legalizar construcciones clandestinas ni de eludir la disciplina urbanística. Estamos hablando de viviendas que se construyeron legalmente, con licencias concedidas por el Ayuntamiento, y cuyos propietarios tienen derecho a que se reconozca su situación jurídica», precisa.

«Esperar al PGOU es probablemente la peor estrategia»

La principal recomendación del abogado a los propietarios de suelo y de viviendas afectados por la parálisis urbanística es que adopten una posición activa.

«Hay propietarios que llevan tres o cuatro años esperando y que están dispuestos a esperar otros cuatro más. Creo que es un error. La presentación de una solicitud de licencia obliga a la Administración a examinar el proyecto y a pronunciarse. Y una denegación que no sea conforme a Derecho puede ser impugnada ante los tribunales», explica.

Soriano recuerda que cada finca tiene una situación jurídica particular y que no todos los proyectos reúnen las condiciones necesarias para obtener una licencia. Sin embargo, considera que la existencia de dificultades urbanísticas no justifica renunciar de antemano al ejercicio de los derechos de los propietarios.

En determinados casos, añade, las denegaciones injustificadas o las dilaciones administrativas pueden abrir también la puerta a reclamaciones de responsabilidad patrimonial, siempre que concurran los requisitos legales para exigir una indemnización.

«Cuando hablamos de propiedades que valen diez, veinte o treinta millones de euros, mantenerlas bloqueadas durante años puede generar perjuicios económicos extraordinarios. Las administraciones deben entender que sus decisiones tienen consecuencias y que, cuando esas decisiones son ilegales y causan daños indemnizables, pueden verse obligadas a responder económicamente».

Una firma especializada en los conflictos más complejos

Soriano i Piqueras es una firma boutique especializada en derecho público, urbanismo y derecho penal económico, con oficinas en Madrid, Valencia y Roma.

Su director combina la práctica del derecho administrativo y urbanístico con la litigación penal en procedimientos de gran complejidad y repercusión pública, una especialización que permite al despacho intervenir tanto en conflictos sobre licencias y planeamiento como en expedientes sancionadores, órdenes de demolición y procedimientos penales por delitos urbanísticos.

La firma ha consolidado una presencia destacada en Ibiza, donde asesora habitualmente a inversores nacionales e internacionales, propietarios de villas de lujo y promotores inmobiliarios.

Para Soriano, el futuro del urbanismo de Sant Josep dependerá de la capacidad de las administraciones para encontrar soluciones, pero también de la determinación de los particulares para exigir que se respeten sus derechos.

«El Ayuntamiento tiene todo el derecho a planificar el futuro de su municipio, pero no tiene derecho a mantener indefinidamente bloqueada la propiedad privada ni a desconocer las situaciones jurídicas existentes. Los propietarios deben perder el miedo a litigar. Los tribunales están precisamente para controlar que las administraciones actúen conforme a la ley».

Y concluye con una advertencia: «Quien espere sentado a que se apruebe el PGOU puede encontrarse en 2030 exactamente en la misma situación que hoy. Nosotros recomendamos actuar ahora».

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