Benirràs es una de las calas más famosas de la isla de Ibiza. Hace muchos años se puso de moda por el ritual de los tambores al atardecer los domingos, algo que ya no se celebra, pues fue regulado por la afluencia masiva y peligrosa de personas que se producía en este enclave natural.
Benirràs no es una playa cualquiera. Es una playa tranquila de agua cristalina, rodeada de pinar y con un puñado de chiringuitos sencillos. Esta guía cuenta cómo llegar (es lo más complicado) y cómo disfrutar de este trocito de costa del norte de Ibiza.
Cómo llegar a Benirràs
En coche
Desde Ibiza ciudad, carretera E-10 dirección Sant Joan, luego desvío a Benirràs por la PM-810; unos 30 minutos. Desde Sant Antoni, ruta costera por Santa Agnès y Sant Mateu; 35–40 minutos por carretera sinuosa pero espectacular.
Aparcamiento
Gratuito pero muy limitado. Hay una zona principal sobre la cala (unas 60 plazas) y caminos secundarios donde se improvisa aparcamiento en cuneta. En domingo tarde (de 18:00 a 22:00) es habitual que esté colapsado y haya que dejar el coche a 500-800 metros caminando.
En transporte público
No hay línea regular a la playa. La opción más cercana es la línea 31 (Ibiza – Portinatx), que deja en Sant Joan; desde allí, 25 minutos en taxi (sobre 20 €) o bus ocasional de temporada.
A pie desde Port de Sant Miquel
Sendero costero de 2,5 km (45 minutos), bonito pero exigente por el desnivel. Buena idea para combinar día en Port Sant Miquel + atardecer en Benirràs.
Qué te vas a encontrar
Benirràs es una cala en forma de herradura de unos 160 metros de arena fina, protegida por acantilados bajos y un pinar que desciende hasta la orilla. El agua suele estar calmada porque la bahía está orientada al norte pero cerrada por los dos salientes rocosos. En el centro del mar asoma Es Cap Nonó, un islote rocoso en forma de dedo que es el protagonista de todas las fotos de atardecer de la cala.
La arena es dorada clara, el fondo entra de forma gradual y la profundidad no supera los dos metros en los primeros cincuenta. Hay tramos de roca plana donde se refugian peces pequeños: tubo y gafas dan para media hora de buen snorkel por el lateral izquierdo de la cala mirando al mar.
A quién le encaja (y a quién no)
Sí le encaja a:
- Amantes del ambiente bohemio y alternativo ibicenco.
- Parejas y grupos que busquen una experiencia distinta del beach club.
- Quien quiera quedarse hasta el atardecer con plan social distendido.
- Familias con hijos mayores: el agua es tranquila y el entorno natural.
- Fotógrafos: la luz del norte a última hora del día es memorable.
No tanto para:
- Quien busque servicios completos (hamacas, socorrista, duchas grandes).
- Familias con bebés los domingos: el ruido de los tambores puede abrumar.
- Viajeros con movilidad reducida: la playa tiene tramos con escalones y camino sin pavimentar.
- Quien necesite aparcar en la arena: los domingos no es viable.
Cuándo ir
Mejor época: junio y septiembre ofrecen el mejor equilibrio: tambores activos, temperatura agradable, aparcamiento manejable. Julio y agosto son los domingos de máxima concurrencia. Entre semana la cala está mucho más tranquila todo el año.
Mejor hora: llegar antes de las 16:00 para tener sitio con comodidad, bañarse, comer en uno de los chiringuitos, y quedarse al atardecer (19:30-21:30 en verano). Si se va solo por los tambores, mejor llegar hacia las 18:30.