Recibió golpes en la cara y en el estómago. Colocaron un cuchillo en su cuello. Cubrieron su cabeza con una bolsa de plástico. Fue amordazada con cinta aislante y casi ahogada en una bañera. Amedrentada, fue entonces obligada a entregar su cartilla, de la que extrajeron casi 200.000 pesetas, y a firmar un documento por el que se comprometía a pagar una deuda de dos millones de pesetas... Con este relato, la joven china Z. Y. ratificaba ayer ante la Audiencia Provincial los términos de la denuncia que, tras presentarla en noviembre de 1999, condujo a prisión a sus compatriotas H. N. S, J. Y., J. H. y J. Z. bajo la acusación de ser autores de los delitos de detención ilegal, extorsión, robo y lesiones.
Según argumentó la joven ante el tribunal, H. N. S. y J. Y. actuaron como cabecillas durante la supuesta extorsión, mientras que los otros dos acusados -que habían sido reclutados por J. Y en Holanda- eran meros comparsas. La noche del 27 de noviembre de 1999 obligaron a la joven a firmar sendos recibos por valor de 300.000 y 2.000.000 pesetas.
La primera cantidad corresponde al dinero que debía abonar Z. Y. por los tres meses que ejerció la prostitución en Eivissa desde que abandonó Menorca, isla donde comenzó a prostituirse y en la que el acusado J. Y. es propietario de un restaurante. La otra cantidad era el resultado de sumar lo que la prostituta debía pagar a H. N. S. por un hipotético servicio de «protección» durante los tres meses que vivió en Menorca, así como por los gastos originados por el desplazamiento a Eivissa de los cuatro acusados.
Durante el juicio, los cabecillas indicaron que la china les entregó «voluntariamente» su libreta de ahorros y su número secreto. También admitieron que extrajeron de ella 100.000 pesetas en la madrugada del día 27 de noviembre. La operación fue realizada por J. Y. Dos días más tarde, H. N. S. sacó otras 90.000 pesetas de esa cuenta, pero en una sucursal de Hospitalet de Llobregat.