Un testigo que recientemente prestó declaración en el juzgado de Instrucción número 2 de Eivissa, donde se encuentran abiertas las diligencias previas para esclarecer el robo del coche que fue interceptado por la Policía Local de Eivissa en la noche del 28 de agosto pasado tras hacerse uso de armas de fuego, aseguró que creyó oír siete disparos y que vio cómo uno de ellos impactó dentro del coche. Un octavo se efectuó supuestamente cuando uno de los sospechosos intentó darse la fuga tras haberse estrellado el automóvil.
La Policía Local justificó en su día la actuación de los agentes por el peligro que estaban acarreando los huidos tras una persecución que se inició en Ignacio Wallis y que concluyó en una de las rampas del acceso al casco histórico. Según la información dada en su día, se hicieron sólo cinco disparos, uno al aire y cuatro dirigidos a la ruedas del coche. Tres de ellos impactaron contra las ruedas, hecho que provocó finalmente que se estrellara el vehículo y que se pudiera detener a los tres ocupantes.
La decisión de disparar se tomó al ver que los ladrones escapaban a gran velocidad en una zona muy transitada con claro peligro para la integridad de las personas, explicaron fuentes policiales. Los tres sospechosos, con edades comprendidas entre los 39 y los 22 años de edad, eran vecinos de Sant Antoni. El declarante explicó al juez que, según su parecer, uno de los agentes repartió sus disparos entre el aire, los neumáticos y el vehículo. En esta misma declaración se hace constar que escuchó otro disparo más, éste hecho al aire, cuando al salir del coche dos de los sospechosos se entregaron y el tercero quiso escapar.
La Policía Local respaldó en su día la actuación de los agentes que dispararon al entender que se obró al pie de la letra de acuerdo con el reglamento después de que el coche sospechoso, al descubrir a los agentes en Ignacio Wallis, acelerara. Durante la persecución -siempre según la versión oficial- el turismo, que había sido sustraído en es Canar, estuvo a punto de atropellar a dos trabajadoras de un restaurante antes de subir por la rampa del baluarte de Sant Joan. En este tramo colisionó contra un todotereno y en su bajada arrolló varias veces a un coche patrulla. Fue en ese momento, tras darse repetidas veces el alto, cuando uno de los agentes hizo un tiro al aire. El otro, desde el suelo, efectuó otros cuatro disparos, que acabó con la 'loca carrera'.