Un temblor oscilatorio de tierra de unos cuatro o cinco segundos de duración, con epicentro en el norte de Argel, sacudió ayer la isla a las 20.44 horas. Alcanzó en Balears los 4 grados en la escala abierta de Richter. No se registró ningún herido, informó el Cuerpo de Bomberos de Eivissa, pero sí cuantiosos daños materiales. Las consecuencias más graves de este temblor, a causa de las bruscas bajadas y subidas del nivel de mar, se vivieron en los puertos deportivos de Sant Antoni, Santa Eulària y también, aunque en menor grado, en el puerto de La Savina de Formentera.
Bajos comerciales inundados, barcos varados y coches cruzados y subidos uno encima de otro conformaban el paisaje de los puertos deportivos de Sant Antoni y de Santa Eulària. El nivel del mar llegó a subir hasta metro y medio. En Sant Antoni se llegó a inundar la rotonda del Huevo. Al cierre de esta edición, en ambas localidades Protección Civil mantenía activado el sistema de alarma. En varias ocasiones, primero, el nivel del agua de la bahía de Portmany descendió y dejó varados algunos barcos. Después el agua subía bruscamente e inundaba calles y bajos comerciales y removía los vehículos estacionados en la zona. En Santa Eulària el agua llegó a la altura de los pantalanes, un yate de gran tamaño estaba a punto de hundirse y una plataforma de madera quedó destrozada. En varias playas tanto de Eivissa y Formentera el agua penetró en tierra hasta más de 50 metros.
Una de las que registró mayor penetración del mar fue la playa de Migjorn, en Formentera. También en Cala Llonga, municipio de Santa Eulària, el agua del mar penetró en tierra de manera espectacular. La urbanización de esta playa de Santa Eulària quedó sin energía eléctrica. A media noche, las autoridades tanto de Sant Antoni como de Santa Eulària temían que aún pudiera llegar la subida más fuerte. Tanto los Bomberos como el teléfono de emergencias 112 recibieron llamadas de personas muy asustadas por el sismo y por las bajadas y subidas bruscas del mar. Poco después del temblor, que según algunas fuentes en Eivissa superó ampliamente los 4 grados en la escala de Richter, los sismógrafos del Instituto Geográfico Nacional registraron una pequeña réplica de menor intensidad y duración. El terremoto se notó en toda la costa Mediterránea de la Península y con especial intensidad en el archipiélago balear. En Eivissa, decenas de personas, sobre todo en los pisos de los edificios más altos, se asomaron a balcones y ventanas. Algunas incluso llegaron a abandonar sus domicilios en previsión de una réplica de mayor intensidad, una circunstancia que no es habitual.