Un año de cárcel ha resuelto el último caso de intrusismo profesional que ha llegado a los juzgados de Eivissa. Ésta es la pena que se impuso días atrás a un alemán que montó una consulta en Santa Eulària y que se anunciaba como podólogo sin contar con la titulación necesaria para ejercer esta especialidad. El acusado, que también ofrecía sus servicios de tratamiento de pies para diabéticos y reflexoterapia, intentó a última hora camuflar sus actividades ofertando sólo asistencias en pedicura. Pero ya era demasiado tarde. El Colegio de Podólogos de Balears ya le había denunciado.
Al menos otras ocho personas han tenido que sentarse en el banquillo en los últimos años por denuncias interpuestas por entidades profesionales y particulares que se sintieron perjudicados, engañados o estafados. La mayoría de las casos estuvieron relacionados con la práctica médica y, en algunos de ellos, estas actividades se compaginaron con otras «artes» de adivinación y prácticas propias de los curanderos. La excepción vino de la mano del Colegio Oficial de Topógrafos que en su día denunció a un delineante de Santa Eulària, empleado años atrás del único especialista titulado que había en la isla, que no sólo llegó a publicitarse en las páginas amarillas sino que, además, intervino en procedimientos judiciales como perito sin ser ingeniero técnico. Dicha persona fue condenada ahora hace tres años a un año de prisión. En su día también fue condenado un titulado de Barcelona que le daba el visto bueno a sus trabajos.
Los jueces, por contra, absolvieron a un iriólogo, que trabajaba con una falsa naturópata, y a un adivino que en sus respectivas consultas de las calles Josep María Quadrado y la Avenida de España trataron a su clientela. Este último, conocido como el «Barón Rudilla» y quien en sus tarjetas se presentaba como parapsicólogo y psicólogo, se enfrentó hasta seis años de cárcel al considerársele responsable de una estafa de cuatro millones. Fue condenado por el fraude a dos años y medio de cárcel pero absuelto del delito de intrusismo al considerar el juez que su reclamo como psicólogo no tenía entidad suficiente.
Otro juez, sin embargo, sí impuso seis meses de prisión a un falso homeópata belga con consulta en Vía Púnica. Fue denunciado después de que muriera un joven con sida al que atendía. Esta misma persona fue procesada por homicidio en Lleida al morir una mujer alérgica al eucalipto y a la que recetó esencia de esta planta.