El acusado, que durante la instrucción se jugabs una condena de nueve años y diez meses por un desfalco habido entre agosto de 2003 y octubre de 2004, reconoció haber entregado en la oficina bancaria dos cartas en los que se autoinculpaba de una apropiación de más de 500.000 euros, pero, precisó ahora que dicho número lo puso «como si hubiera puesto otra cualquiera».
El ex empleado bancario exculpó a los otros cinco socios de sus negocios que, como él, tuvieron que responder ante el mismo tribunal de la comisión de presuntos delitos de alzamientos de bienes por el que el fiscal pedía penas de dos a tres años de cárcel por haber adquirido supuestamente a sabiendas las participaciones de los negocios pese a que ya conocían la condición deudora del acusado.
Según el acusado, el acuerdo para vender estas participaciones se formalizó antes de que él se entregara a la policía reconociéndose autor de un desfalco y sin que ninguno de sus socios, con lazos de parentesco directo con él, tuvieran conocimiento alguno de sus problemas: «Sólo estaba harto de trabajar tanto y quise dejarlo». Entre estos negocios figuraba un gimnasio, una cafetería y un restaurante.