El índice de delincuencia en las Pitiüses descendió en 2005 un 3,20 por ciento respecto a 2004, según las estadísticas presentadas ayer por el director insular, José Manuel Bar. El número de delitos de los que se tuvo conocimiento en 2005 bajaron un 7,45 por ciento, por contra, las faltas aumentaron un 2,65 por ciento. El número de delitos conocidos en 2005 fue de 7.765 en los seis municipios pitiusos, mientras que en 2004 fueron 8.390.
En el campo del delito, los únicos que han aumentado son los perpetrados contra las personas (un 2,64 por ciento) y, en el área de los que atentan contra el patrimonio, sólo se han incrementado las estafas, los daños y los cometidos contra la propiedad intelectual, casi siempre relacionados con etop manta en venta ambulante (un 4,65%). También han aumentado las agresiones sexuales, concretamente un 75%. El número de agresiones sexuales denunciadas en 2005 fue de 14, mientras que en 2004 fue tan sólo de ocho. Sin embargo, el resto de delitos contra la libertad sexual bajaron entre un 15 por ciento y un 23 por siento.
Los homicidios aumentaron un 50 por ciento en 2005 sobre el año anterior; un 25,32 por ciento lo hicieron los delitos de lesiones, mientras que los de malos tratos en el ámbito familiar, la inmensa mayoría cometidos sobre las mujeres, permanecen igual que en 2004, con 240 casos conocidos. Dos de cada tres días se registra alguna denuncia por presuntos malos tratos. Además, el director insular apuntó que estas cifras son «la punta del iceberg, ya que muchos [presuntos delitos de malos tratos] no se denuncian; en este punto deben colaborar todos los agentes sociales».
Los delitos y las faltas cometidas contra la propiedad privada siguen siendo el gran bloque de la criminalidad pitiusa. En 2005 se cometieron 6.707 delitos de este tipo frente a los 8.390 del año anterior, mientras que las faltas contra el patrimonio fueron 5,249 frente a 5.071. Los tirones de bolso continúan igual: 171 en 2005 frente a 169 en 2004, lo que supone un incremento del 1,18%. En el tiempo, el grueso de delitos y faltas se corresponde con los meses de temporada. En esos meses, la población de Eivissa y Formentera se multiplica por tres y en igual progresión lo hacen delitos y faltas, destacó el director insular. «Lo que caracteriza el balance es la fortísima estacionalidad», valoró Bar. En temporada turística, señaló, se cometen el 90,% por ciento de los delitos y las faltas y el 9,5 por ciento el resto de los meses del año. Al respecto, «hay que decir que la mejoría de los datos es también superior en temporada alta». Según Bar, la reducción de la delincuencia en los meses de temporada es del 14,26 por ciento. El director insular también dijo que los índices de seguridad en Eivissa y Formentera en verano son «mucho mejores que en los países de origen [de los turistas que llegan a las Pitiüses, de mayoría británica y alemana, además de española] y mucho mejores que los de otros destinos turísticos».