Un golpe de viento, un agarrón desafortunado de un operario e incluso la mala sujeción del precinto pudieron ser la causas que estuvieron detrás de que el pasado fin de semana se sometiera a una exhaustiva revisión e investigación a un avión de la compañía Air Nostrum que fue encontrado en su lugar de estacionamiento en el aeropuerto de Eivissa con este dispositivo de seguridad roto.
Esta fue la conclusión de las comprobaciones que llevó a cabo la Guardia Civil sobre el aparato antes de que su piloto -quien dio la alarma- pudiera cumplir con el programa previsto para el vuelo de Iberia 8101, con destino a Palma, según ha trascendido ahora. El suceso, hasta que todo pudo aclararse, motivó un retraso de dos horas en su salida, como ya informó este periódico.
La investigación realizada por el instituto armado, que movilizó no sólo a los agentes destacados en el aeropuerto, sino también al Grupo de Desactivación de Explosivo (Gedex) y al equipo de Policía Judicial, aclaró que no sólo nadie entró en el aparato durante la noche del viernes al sábado y menos aún que alguien operara en su interior.