Un joven chileno de 26 años ha sido condenado a tres años y medio de cárcel por un robo con violencia que, según una sentencia dictada por el juzgado de lo Penal numero 2 de Eivissa, cometió tras asaltar a una anciana de 71 que le sorprendió en el interior de una finca de Sant Antoni cuando éste comía naranjas.La víctima sufrió el ataque por sorpresa después de que hubiera instado al ladrón a que se marchara si no quería que llamara a la policía
El suceso tuvo lugar sobre la una de la tarde del pasado cinco de noviembre en las inmediaciones del hotel es Pla de Sant Antoni. Según reconoce la sentencia como probado, «el acusado, tras decirle a la mujer 'sí, sí ya me voy' la rodeó propinándole un fuerte empujón al cuello».La afectada cayó al suelo sufriendo lesiones en ambas piernas. La contusión también le provocó una sonalgia. Dicha persona convaleció de sus heridas 25 días, cinco de ellos impeditivos.
El momento lo aprovechó el asaltante para arrebatarle a la anciana el bolso, que contenía dos billetes de cincuenta euros y una tarjeta de crédito, así sus documentos personales y una cartilla sanitaria. El ladrón huyó luego a la carrera, abandonando el bolso a cincuenta metros. Se pudo recuperar todo lo que había en su interior excepto los cien euros.
El acusado negó su participación en el robo, pero sobre él quedó la prueba incriminatoria de que la afectada le reconoció sin ningún género de dudas en tres ocasiones: en una fotografía policial, en el juzgado durante la instrucción del caso y cuando lo tuvo delante en el juicio que se celebró ante la responsable del juzgado de lo Penal número 2, la juez Martina Rodríguez. El fallo no sólo recoge como prueba decisiva esta circunstancia sino también la poca credibilidad de la versión dada por el sospechoso. Dicha persona dijo durante la investigación familiar que a la hora del robo estaba en una casa y en el juicio aseguró que dormía en un coche.