R.S.
Un hombre de nacionalidad colombiana fue detenido el pasado sábado por agentes de la Guardia Civil del puerto de Dénia (Alicante) cuando trataba de embarcar con destino a Eivissa cargado con más de dos kilos de pasta de cocaína escondidos en los faros del coche.
El individuo había escondido la droga en las luces traseras de su vehículo y, en un alarde de ingenio, había envuelto la pasta de cocaína en celofán y untado este paquete con mostaza para despistar a los perros del servicio cinológico de la Benemérita.
Según informan algunos medios locales alicantinos, el hombre pretendía viajar de Colombia a Eivissa. Sin embargo, a pesar de lograr eludir los controles de algún aeropuerto, no lo consiguió con los del puerto de Dénia.
Los agentes del área fiscal de la Guardia Civil fueron los encargados de practicar la detención antes de que el vehículo embarcara e informaron que la carga de droga estaba muy bien escondida en los faros traseros del coche, entre el cristal y una rejilla. Además, el hombre había untado el paquete envuelto en celofán con mostaza para desconcertar a los perros adiestrados por la Guardia Civil para localizar droga.
Según fuentes de la Benemérita, los casi dos kilos y cuarto de pasta de cocaína decomisada viajaba rumbo a a algún laboratorio clandestino para ser cortada y preparada para el consumo, proceso con el que hubiera aumentado su peso y su valor en el mercado.
Sin embargo, ésta no fue la única operación llevada a cabo por agentes de la Guardia Civil el pasado sábado en el puerto de Dénia. La Benemérita detuvo a otras cuatro personas que pretendían introducir droga en Eivissa: dos parejas que portaban en total 350 gramos de hachís. Los primeros llevaban la sustancia repartida en ocho bellotas de 25 gramos cada una y los segundos cargaban con 150 gramos de hachís.