C. CUEVAS
Según B. K., estuvo bebiendo la tarde del homicidio y el día antes había consumido cocaína. Durante su testimonio también señaló estar como bloqueado. Sin embargo, explicó que sus compañeros se burlaban de él, que le tenían amenazado porque que quería abandonar la vivienda que compartían y que le violaron en alguna ocasión.
Ante las preguntas del ministerio fiscal acerca del cuchillo tampoco aclaró mucho la situación: aseguró no reconocer el arma, aunque sugirió que había de las mismas características en la obra en la que trabajaba y que, quizás, pudo cogerlo de allí al tirarlo la señora de la casa. El acusado explicó que cuando vivía en Marruecos tomaba tranquilizantes debido a problemas personales que él mismo achaca al hecho de no conocer a su padre.
A pesar del testimonio del acusado, el caso sigue en proceso de instrucción y los testigos del homicidio tienen aún que prestar declaración ante juez, entre ellos el marroquí herido. Lo más probable es que este crimen sea juzgado con jurado en Palma .
Por el momento, la instrucción no ha determinado si el crimen se trata de un homicidio o de un asesinato. Si se tratara de lo primero la pena mínima por ese delito que contempla el código penal es de 10 años en prisión y la máxima 15 años. En cambio por asesinato la pena más baja es de 15 años y la más elevada de 20 años, es decir, el acusado se enfrenta a penas que abarcan desde 10 hasta los 20 años 'a la sombra', a las que habría que sumar las de tentativa de homicidio o de asesinato por las heridas de la otra víctima.