C. CUEVAS
«Minuciosos, estudiosos, con una gran imaginación plástica, buenos en el trabajo en equipo, quizás un poco alejados del mundo real, pero no especialmente amantes de las emociones fuertes, como la mayoría cree». Así es como define a sus compañeros y a sí mismo el jefe en Eivissa del Grupo de Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos (GEDEX). Este hombre serio y disciplinado conoce muy bien lo que son los TEDAX (Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos), ahora SEDAX, puesto que estuvo cerca de 16 años trabajando en Bilbao antes de recalar en Eivissa.
Vivió de cerca la lucha antiterrorista en una de sus etapas más cruentas, al igual que su compañero (la unidad mínima está formada por dos personas, aunque suelen ser más, por razones de seguridad no se les autoriza a explicar a los periodistas cuántas conforman la de Eivissa) destinado durante años en Alicante, donde participó en la desactivación de bombas colocadas por ETA durante las campañas de verano de la banda armada.
Estos motivos hacen que no dude en afirmar que los «TEDAX españoles son de los mejores del mundo. A nivel de desactivación de explosivos, España es una de los mejores potencias, comparable con el Reino Unido o Israel».
Fue en el año 1982 cuando se formaron las unidades periféricas de los GEDEX en España, incluida Eivissa, que cuenta, al igual que el resto de Balears, con su propia unidad debido «a la idiosincrasia de las islas, con aeropuerto internacional y puerto incluidos».
«Somos el primer eslabón de una cadena para trabajar, desactivar, desmantelar o neutralizar cualquier tipo de amenaza o incidencia que tengamos con explosivos, pirotecnias, artefactos incendiarios, químicos, bacteriológicos, radiológicos y nucleares en Eivissa y Formentera. Después, si la situación así lo requiere, pasaría a otra cadena, que es Madrid», explica el jefe de los GEDEX acerca de los servicios que presta la unidad.
En Eivissa ha habido amenazas de bomba en aviones, hoteles o discotecas. La mayoría no trascienden a la opinión pública: «Solemos tener entre 20-30 incidencias anuales entre falsas alarmas y artefactos reales convencionales, porque, aquí, artefactos improvisado [bombas] no hemos tenido casi ninguno. Una parte muy importante de nuestra labor en la isla es la desactivación, desmantelamiento y destrucción de artefactos pirotécnicos: bengalas de uso civil y militar, como pueden ser las bombas de la Guerra Civil, algo común a nivel nacional. Los servicios de desactivación se crearon para la desmantelación de artefactos explosivos improvisados de origen terrorista, pero no todos los equipos tienen bombas, pero sí que existen o aparecen obuses de la guerra. Estos proyectiles siguen siendo peligrosos, son una bomba cargada y disparada que continúa existiendo, ya que los explosivos que utilizan los militares tienen una vida muy larga».
Protocolo
El jefe de los GEDEX asegura que en verano se suceden las amenazas de bomba en el aeropuerto y en las discotecas. Su protocolo de trabajo impide que cunda el pánico: «No vamos a desalojar un sitio cada vez que alguien llame diciendo que hay una bomba. Manejamos mucha información sobre lo que está pasando. Establecemos protocolos, trabajamos sobre hipótesis creadas a partir de los datos de que disponemos y generamos resultados. Esto es lo que le ofrecemos a quien está al mando, el capitán o quien sea, puesto que suya es la última palabra. Al fin y al cabo, nosotros somos los técnicos». «Si al final el mando ordena intervenir, está establecido que dentro de la unidad de trabajo haya turnos: uno y dos. El uno es rotatorio e independiente de la jerarquía, es quien toma la última decisión sobre qué hacer, ya que va a ser quien entre en la zona de alto riesgo; es su vida», concluye.
Anécdotas
Pese a la peligrosidad del trabaja de desactivar explosivos es una tarea abonada a que surjan anécdotas: «Recuerdo especialmente la nochevieja de 2005 cuando a las 4 de la mañana recibimos el aviso de que varios vecinos habían escuchado un tictac sospechoso saliendo de un contenedor de basura en Platja den Bossa. Fuimos para allá, había muchísima gente, imagínate, en Nochevieja. Se organizó un revuelo increíble. El contenedor estaba a reventar de basura. Tuvimos que sacar las bolsas una a una, hasta que encontramos un reloj de juguete que alguien había tirado con las pilas puestas. Ese era el tictac. Todavía tenemos ese reloj en la oficina como recuerdo de la Nochevieja que pasamos mi compañero y yo metidos en un contenedor revolviendo basura», recuerda el jefe de los artificieros con una sonrisa.
Los primeros TEDAX eran gente que trabajaba en armamento de la Guardia Civil y que hizo los primeros cursos de desactivación con el Ejército de Tierra en el año 74, a raíz de los atentados terroristas de la banda ETA. En el 79 se ve con los atentados que las unidades no funcionan con porque no eran especialistas en desactivación. Aquellos pioneros que realizaron cursos con el ejército acabaron formando la unidad central de los SEDAX.